Sacerdote de Nepal: «Nuestra presencia entre quienes sufren les dará esperanza»
La Iglesia católica de Nepal se ha movilizado para apoyar a las víctimas de las devastadoras inundaciones que azotaron este país del Himalaya el 26 de agosto, arrasando pueblos enteros y dejando miles de muertos o desaparecidos.
«En algunos lugares a lo largo del río Bhote Koshi, pueblos enteros han quedado arrasados. Muchas casas a orillas del río fueron arrastradas por las aguas. Hasta el momento, se han confirmado 624 muertos y 2.400 personas siguen desaparecidas», declaró el padre Silas Bogati, administrador apostólico del Vicariato Apostólico de Nepal, a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN).

«En algunos lugares a lo largo del río Bhote Koshi, pueblos enteros han quedado arrasados. Muchas casas a orillas del río fueron arrastradas por las aguas. Hasta el momento, se han confirmado 624 muertos y 2.400 personas siguen desaparecidas», declaró el padre Silas Bogati, administrador apostólico del Vicariato Apostólico de Nepal, a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN).
Las investigaciones iniciales apuntan a una liberación repentina de agua en una zona glaciar del Tíbet, posiblemente causada por el desbordamiento de un lago glaciar, aunque aún se están investigando las causas exactas.
El padre Bogati confirma que Rasuwa, en la frontera de Nepal con el Tíbet, es la zona más afectada, y explica que «por esta región discurre una importante ruta comercial con el Tíbet, y allí también se encuentra Syabrubesi, uno de los principales puntos de partida para los turistas que viajan hacia el valle de Langtang».
«Todos estos hoteles y asentamientos fueron arrasados. Ha habido un elevado número de víctimas mortales en esta zona, y el río continuó su curso río abajo, causando estragos en cinco distritos. La inundación ha provocado una devastación enorme, ya que una enorme masa de agua se precipitó río abajo, destruyendo todo a su paso. Algunas comunidades siguen aisladas, y las operaciones de búsqueda y rescate se están mostrando difíciles», dijo el Administrador Apostólico de Nepal.
La comunidad católica de Nepal es muy pequeña en comparación con la población total del país. Según el Administrador Apostólico, «la Iglesia católica cuenta con 13 parroquias y 10.000 católicos, pero siempre ha trabajado por la población nepalí, independientemente de su religión, y seguiremos haciéndolo mientras sufran en este momento de necesidad».
En cuanto a la pequeña comunidad católica, el padre Bogati dijo en su entrevista con la organización caritativa que «los miembros de una de las comunidades católicas bajan a Syabrubesi a trabajar. Es posible que algunos de ellos hayan sido arrastrados por las aguas. Aún no contamos con cifras. En cuanto a los edificios, ninguna iglesia ni capilla católica ha sido destruida».
La Iglesia ya ha comenzado a brindar asistencia de emergencia y a evaluar las necesidades en las zonas afectadas. Cáritas Nepal ha establecido comedores comunitarios y ha enviado alimentos para proporcionar comidas a 300 familias afectadas durante 15 días. En las zonas que siguen siendo inaccesibles, la asistencia se ampliará a través de socios locales. Dada la previsión de más lluvias y el hecho de que muchas personas aún duermen al aire libre, las lonas, las mantas y las colchonetas para dormir también se encuentran entre las prioridades.
En un país donde los católicos son pocos y están muy aislados geográficamente, el padre Bogati también destaca la importancia de sentir que la pequeña Iglesia de Nepal no está sola: «El Santo Padre, el papa León, fue el primero en orar y en mostrar su solidaridad y cercanía con las víctimas de estas inundaciones repentinas. Del mismo modo, estamos recibiendo oraciones y apoyo de la Iglesia católica de todo el mundo», explica.
Para el padre Bogati, sin embargo, la misión de la Iglesia no se limita a la ayuda material: «Al estar presentes, brindando socorro ahora y, más adelante, contribuyendo a la reconstrucción, damos esperanza. Nuestra presencia entre quienes sufren les dará esperanza», afirma.
El administrador apostólico hace un llamado especial a la oración por las víctimas y todos los afectados por el desastre, y expresa su gratitud por la cercanía y solidaridad de ACN y sus benefactores con la pequeña comunidad católica de Nepal.
– Maria Lozano