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PERSECUCIÓN CRISTIANA

La persecución de los cristianos está aumentando en todo el mundo

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En los últimos años, la persecución cristiana ha alcanzado su punto máximo, y sus terribles impactos apenas han comenzado a sentirse. De hecho, según el Papa Francisco, las condiciones para los cristianos son peores ahora que en los inicios de la Iglesia.

Este despiadado ataque, impulsado por el odio a los cristianos y a la propia fe, surge como un denominador común en los cientos de testimonios de persecución de países de todo el mundo recibidos por Ayuda a la Iglesia que Sufre

En su calidad de organización benéfica católica que presta ayuda de emergencia y apoyo pastoral a la Iglesia perseguida y sufriente en 140 países, Ayuda a la Iglesia que Sufre se ha comprometido a hacer una crónica y evaluar la evolución del fenómeno de la persecución de los cristianos en todo el mundo en la actualidad.

La persecución cristiana en la actualidad

Según la investigación de Ayuda a la Iglesia que Sufre, actualmente, casi 300 millones de cristianos en todo el mundo 1 de cada 7 viven en un país donde padecen alguna forma de persecución, como arrestos arbitrarios, violencia, violaciones de los derechos humanos e incluso asesinatos. Ayuda a la Iglesia que Sufre ha documentado esta violación de la libertad religiosa en dos informes bienales: “Libertad Religiosa en el Mundo” y “¿Perseguidos y olvidados?. La investigación examina las condiciones en 196 países. Open Doors, una comunidad cristiana que apoya a los creyentes perseguidos, sitúa el número de cristianos asesinados por su fe en 2018 en más de 4 mil e informa de que al menos 11 son asesinados cada día en los 50 países más afectados.

The most recent edition of “Persecuted & Forgotten?” covers the period 2017-2019 and finds a sharp rise in Christian persecution in South and East Asia.

Cabe señalar que algunos grupos que investigan la persecución de los cristianos en todo el mundo elevan a 600 millones el número de personas que la sufren de diversas formas. El Centro de Investigaciones Pew ha informado que el número de países en que los cristianos están sujetos a cierto grado de restricciones impuestas por el Gobierno y a la hostilidad de la comunidad ha aumentado de 108 a 128 de 2014 a 2015, y a 143 en 2017.

Las investigaciones más recientes de Ayuda a la Iglesia que Sufre muestran que entre junio de 2016 y junio de 2018 se produjeron violaciones particularmente graves de la libertad religiosa en 38 países. En 17 países, las religiones minoritarias entre ellas, el cristianismo como la más predominante sufrieron casos severos de discriminación. En 21 países, Ayuda a la Iglesia que Sufre encontró pruebas de persecución flagrante, incluso hasta la muerte.

El islamismo radical y extremista es responsable de la persecución de los cristianos en 22 de los países más afectados.

Thomas Heine-Geldern, presidente ejecutivo de Ayuda a la Iglesia que Sufre, dijo que “el Papa Francisco, así como sus predecesores inmediatos, han subrayado que la libertad religiosa es un derecho humano fundamental arraigado en la dignidad del hombre. El propósito [de estos informes] es llamar la atención del mundo sobre este vínculo intrínseco entre la libertad religiosa y la dignidad humana”.

El número exacto de cristianos asesinados por su fe sigue sin estar claro. Los informes que señalan una disminución del número de muertes a menos de 100 mil durante el período comprendido entre junio de 2015 y junio de 2017 siguen mostrando que el nivel de violencia continúa siendo grave. La matanza masiva de cristianos más reciente se produjo en Sri Lanka, cuando unos 150 murieron en ataques de terroristas suicidas contra tres iglesias, en la mañana de Pascua de 2019.

Las investigaciones de Ayuda a la Iglesia que Sufre muestran que la persecución de los cristianos está aumentando de forma más drástica en el sur y el este de Asia, en países como Myanmar, India, Pakistán, China y Corea del Norte. Esa región es, ahora, el punto caliente de la persecución, asumiendo ese dudoso honor de Medio Oriente. En toda África, la violencia yihadista contra los cristianos permanece en niveles críticos. Por ejemplo, la filial de ISIS Boko Haram

ha perpetrado ataques genocidas contra los cristianos en el norte de Nigeria. En los últimos años, este grupo ha sufrido importantes derrotas militares y la pérdida del territorio que tenía, pero sigue siendo un peligro para los cristianos. La atención se centra ahora en los ataques de los pastores musulmanes fulani a los agricultores cristianos del Cinturón Medio de Nigeria, y muchos observadores se refieren al sofisticado armamento de los pastores como una señal de que los atacantes tienen apoyo financiero. Algunos hablan de un esfuerzo por islamizar el país.

Patrones de la persecución de los cristianos en los países más afectados

En casi todos los países más afectados, la población de cristianos ha disminuido desde 2015 como resultado de la violencia y la opresión. La única excepción es Arabia Saudita, donde la situación era tan mala que difícilmente podía empeorar.

ISIS y otros grupos militantes islamistas cometieron genocidio en Siria e Irak.

En Irak, el éxodo de los cristianos ha continuado siendo muy grave, pero la esperanza está en el horizonte con las comunidades que regresan a sus hogares en las Llanuras de Nínive.

 Este mismo éxodo amenaza la supervivencia del cristianismo en algunas partes de Siria, incluyendo Alepo, antiguamente hogar de una de las comunidades cristianas más grandes de todo el Medio Oriente.

 Los Gobiernos de Occidente y las Naciones Unidas no ofrecieron la ayuda de emergencia que necesitaban los cristianos de países como Irak y Siria cuando el genocidio perpetrado por ISIS se puso en marcha. Si las organizaciones cristianas como Ayuda a la Iglesia que Sufre y otras instituciones no hubieran llenado ese vacío, la presencia cristiana podría haber desaparecido ya de Irak y de otras partes de Medio Oriente. Sin embargo, la guerra y el terror continúan expulsando a los cristianos de esta región. Para 2025, se estima que los cristianos representarán algo más del 3 % de la población de Medio Oriente, en comparación con el 4,2 % de 2010. La población cristiana de Irak era de unos 1,5 millones en 2003, en vísperas de la invasión de los Estados Unidos; hoy en día se estima que esa cifra es inferior a 300.000.

 La derrota de ISIS y otros islamistas en los principales bastiones de Medio Oriente ofrece la última esperanza de recuperación para los grupos cristianos amenazados de extinción. Muchos no sobrevivirían a otro ataque violento similar al de 2014, que expulsó a 120.000 cristianos del norte de Irak. Felizmente, tras la derrota de ISIS, unos 40.000 han vuelto a las ciudades y pueblos cristianos de la Llanura de Nínive. Sin embargo, la situación sigue siendo frágil, y muchas comunidades siguen esperando la reparación y restauración completas de la infraestructura, con el telón de fondo de las amenazas constantes de la milicia chiíta respaldada por Irán y los grupos que tratan de tomar el control de las tierras y propiedades cristianas.

En el Cinturón Medio del país, los pastores fulani, en su mayoría musulmanes, han matado a miles de granjeros cristianos durante los últimos años.

Algunos líderes de la Iglesia acusan al Gobierno local y a los militares de connivencia en el asesinato de cristianos, así como de financiar y suministrar armas sofisticadas a los pastores. Cientos de granjeros cristianos fueron asesinados en la primera mitad de 2019. Mientras tanto, el Estado Islámico de la Provincia de África Occidental está haciendo sentir cada vez más su presencia, lo que supone otra amenaza para la Iglesia. El islamismo radical, a menudo con el apoyo de los Estados del Golfo, está creciendo en toda el África subsahariana.

Los cristianos han sufrido un aumento de la violencia y la opresión como resultado del crecimiento del nacionalismo religioso. En la India,

sobre todo, la persecución ha aumentado considerablemente desde el ascenso al poder, en 2014, del partido nacionalista hindú de derecha Bharatiya Janata Party (BJP), dirigido por el primer ministro Narendra Modi. A los ojos de los extremistas hindúes y en contra de la Constitución del país, la India es una nación hindú, y el cristianismo y el islam se consideran importaciones extranjeras perjudiciales para la identidad del país. Gran parte de la retórica anticristiana gira en torno a la sugerencia de que los cristianos son responsables de las conversiones forzadas. 

El número de ataques de los extremistas hindúes a los cristianos se duplicó en 2017, llegando a 736, frente a los 358 de 2016. En 2017, se registraron 477 incidentes anticristianos en la India. Según algunos informes, entre principios de 2017 y finales de marzo de 2019, se han producido más de 1.000 ataques a cristianos en la India. En 2018, se cerraron más de 100 iglesias, en respuesta a los ataques extremistas o a la intervención de las autoridades.

En China, donde el presidente Xi Jinping ha descrito al cristianismo como “una infiltración extranjera”, el aumento de la hostilidad hacia las comunidades eclesiásticas, acusadas de resistirse al control del Gobierno, ha dado lugar a la retirada generalizada de las cruces de las iglesias y a la destrucción de estos edificios. Reconociendo la influencia de la práctica religiosa en la sociedad, el líder de China ha insistido en la necesidad de “sinicizar” la vida religiosa, es decir, hacerla auténticamente china (puede leerse comunista), y “automovilizarla”, o sea, liberarla del control extranjero. Algunas autoridades regionales han prohibido los árboles de Navidad y las tarjetas de felicitación. 

El acuerdo alcanzado en 2018 entre Pekín y el Vaticano con respecto al nombramiento de obispos con obispos elegidos por el régimen aceptado por Roma no ha cambiado fundamentalmente la situación de los cristianos en China.

En Corea del Norte, donde la percepción de que la religión es un medio de infiltración extranjera, la retórica utilizada por el Gobierno también refleja la extrema crueldad en el trato a los cristianos, que incluye la inanición forzosa, el aborto forzado y los informes de fieles que son colgados en cruces sobre el fuego y aplastados con una aplanadora. Un exagente de seguridad norcoreano afirma que el cristianismo es “perseguido porque, básicamente, está relacionado con los Estados Unidos… y se considera espionaje. Dado que los estadounidenses transmitieron el cristianismo y que ellos intentaron invadir nuestro país, los que son cristianos son espías. Y los espías son ejecutados”.

En Pakistán, la discriminación de la minoría cristiana es implacable, incluidas las referencias denigrantes a la fe en los libros de texto, sancionados por el Gobierno. Los cristianos también sufren en su lugar de trabajo, donde son relegados en gran medida a tareas serviles. La ley contra la blasfemia del país sigue vigente y a menudo se utiliza como una herramienta para perjudicar a los cristianos. El caso de Asia Bibi, una mujer cristiana que pasó ocho años en el corredor de la muerte, acusada de haber insultado, supuestamente, al Profeta del Islam, ha puesto de relieve el efecto pernicioso de la ley. Afortunadamente, ante las fuertes protestas de los musulmanes radicales que querían verla ejecutada, el Tribunal Supremo del país revocó la sentencia de muerte y la ha puesto en libertad. A principios de mayo de 2019, pudo viajar a Canadá para reunirse con su familia.

En Iran, durante los últimos años, se ha producido una escalada del sentimiento anticristiano, que se manifiesta en la cobertura negativa de los medios de comunicación y la proliferación de publicaciones anticristianas, la denegación de visados, la vigilancia selectiva y las tácticas de intimidación.

En Turquía, el Estado ha confiscado numerosas propiedades de la Iglesia durante los últimos tiempos. Hay indicios de una continua intolerancia hacia el cristianismo que se evidencia en la islamización de sitios cristianos históricos, como la Hagia Sophia.

En Arabia Saudita, la profesión pública del cristianismo es ilegal, al igual que las misas públicas. Hay tolerancia al culto privado de los no musulmanes. Los cristianos convertidos del islam se enfrentan a la pena de muerte.

En Egipto, en al menos cuatro grandes ataques desde 2016, más de 100 cristianos coptos murieron a manos de terroristas islámicos. Los cristianos acusan al Gobierno de no hacer lo suficiente para protegerlos. Mientras tanto, sigue siendo extremadamente difícil obtener el permiso oficial para construir nuevas iglesias.

En Eritrea, el Gobierno ha intensificado la represión de los cristianos, y los fieles que se resisten al control estatal de sus iglesias terminan en prisión en condiciones extremadamente duras. Muchos cristianos están abandonando el país.

Informar y educar al público sobre la persecución de los cristianos

Todos los días, en muchos lugares, los cristianos sufren persecuciones a causa de su fe y muchas víctimas no tienen más remedio que huir para salvar sus vidas. Sin embargo, a pesar de la gravedad de la situación, la magnitud de esta persecución es ignorada en gran medida por los medios de comunicación.

En un momento en el que en Occidente los medios de comunicación se centran cada vez más en los derechos de las personas, independientemente de su género, origen étnico o sexual, por nombrar solo algunos aspectos, resulta irónico que en muchas secciones de los principales medios se dé una cobertura tan limitada a la persecución masiva que sufren tantos cristianos. Esta falta de cobertura, combinada con la inacción de los Gobiernos occidentales frente a esta persecución generalizada, señala una división cultural; por un lado, en Occidente, hay una ignorancia y una falta de preocupación por las violaciones de la libertad religiosa y, por otro, en África, Asia y otras partes del mundo, las cuestiones religiosas son centrales y primordiales. 

Esta división es tan marcada que podemos concluir que existe una barrera de indiferencia, una cortina cultural, detrás de la cual el sufrimiento de comunidades enteras de cristianos y otros grupos religiosos minoritarios pasan en gran medida desapercibidos. Y aunque los Gobiernos occidentales han comenzado a prestar más atención a las violaciones de la libertad religiosa en todo el mundo, la comunidad internacional aún no ha logrado un cambio demostrable para muchos de los cristianos que sufren esta persecución.

Por lo tanto, con notables excepciones, el analfabetismo y la apatía religiosa ciegan a Occidente del aumento de la violencia y la represión ultranacionalista —en la India, Turquía, Rusia y otros lugares— que se está perpetrando contra los cristianos y otros grupos religiosos minoritarios. Esta indiferencia ciega no se extiende a los asuntos raciales, culturales o de género, solo afecta a la religión.

Ayuda a la Iglesia que Sufre pide que se reconozca el sufrimiento de los cristianos ignorados y de otras minorías religiosas, insistiendo en que los Gobiernos de EE. UU. y de Occidente tomen medidas concretas para defender los derechos de los perseguidos.

Ayuda a la Iglesia que Sufre se compromete a descubrir y publicar la verdad sobre los cristianos perseguidos en la actualidad. Basándose en viajes de investigación, testimonios de primera mano y hechos y cifras de rincones poco conocidos del mundo, la investigación revela los rostros de la persecución. Los cristianos perseguidos están desesperados por hacer oír su voz.

Ayuda a la Iglesia que Sufre financia anualmente cientos de proyectos humanitarios y pastorales para apoyar a la Iglesia que sufre y es perseguida. En todo el mundo, los donantes de la organización prometen más de 100 millones de dólares cada año.

El padre Werenfried van Straaten, fundador de Ayuda a la Iglesia que Sufre, dijo una vez: “Nuestros hermanos y hermanas perseguidos son la élite de la Iglesia. Mostrar solidaridad con ellos es una cuestión de honor”.

 

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Palabras de consuelo y esperanza

“Esta breve nota es para hacerles saber que nosotros, los monjes de Sri Lanka, rezamos por el mundo entero todos los días de 7:30 pm a 8:30 pm ante el Santísimo Sacramento. Y mientras rezamos por el mundo entero, no nos hemos olvidado de usted en ACN; usted y sus seres queridos también son recordados de manera especial. Rezamos para que el Buen Señor los proteja a ustedes, sus seres queridos, de esta pandemia, ya que creemos en un Dios que es bueno”.