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SOBRE NOSOTROS

"¿Cuántos de ustedes rezan por los cristianos que son perseguidos? Pregúntese, ¿rezo por ese hermano o hermana que tiene dificultades para confesar su fe?". El Papa Francisco

Bajo la guía del Santo Padre, Ayuda a la Iglesia que Sufre proporciona asistencia pastoral y humanitaria a la Iglesia perseguida en todo el mundo. Durante más de 67 años, nuestros donantes han llegado a los que sufren, a los afligidos y a los más pobres de los pobres en más de 145 países.

Cada año realizamos más de 5.000 proyectos a través de nuestros programas de ayuda espiritual y material. Nuestro objetivo común es ayudar a fortalecer la Iglesia y mantener viva la fe.

Donde hay oscuridad y desesperación, proporcionamos luz, esperanza y una señal constante de que la Iglesia es un cuerpo dinámico, único y universal en Cristo. Este legado comenzó con la esperanza de un hombre de ayudar a los marginados y desesperados, una misión que sigue vigente.

En 1947, un joven sacerdote norbertino llamado Werenfried van Straaten se propuso satisfacer las necesidades materiales y espirituales de los sin techo y de las víctimas desplazadas de la segunda guerra mundial. Con la ayuda de miles de católicos preocupados y compasivos, tuvo éxito.

Su predicación apasionada y sus llamados a la reconciliación tocaron los corazones de muchos. Llegaron ayuda y suministros, incluso tiras de tocino para los pobres y necesitados, lo que le valió el apodo de “Padre Tocino”. Así, comenzó la caridad del padre Werenfried, la Ayuda a la Iglesia que Sufre.

About Aid to the Church in Need

En la década de 1950, el padre Werenfried trabajó incansablemente para ayudar a los religiosos que servían en los países comunistas, como Hungría y Polonia. Ayuda a la Iglesia que Sufre también construyó “fortalezas de Dios”, donde se edificaron iglesias a lo largo del Telón de Acero. En 1959, el padre Werenfried visitó a los refugiados en Asia y conoció por primera vez a la madre Teresa de Calcuta. Un año más tarde, se publicó el relato autobiográfico del padre sobre la fundación y la misión de Ayuda a la Iglesia que Sufre: Me llaman padre Tocino.

En el Concilio Vaticano II, en 1962, el Papa Juan XXIII le pidió al padre Werenfried que ampliara el trabajo de la organización hacia América Latina y, durante las 5 décadas siguientes, Ayuda a la Iglesia que Sufre siguió expandiéndose como organización benéfica para atender las necesidades de la Iglesia que sufre. Ayuda a la Iglesia que Sufre pronto comenzó a trabajar en Filipinas y luego en África. Con el apoyo del padre Werenfried, la madre Hadewych fundó una nueva congregación llamada “Hijas de la Resurrección”, en Bukavu, República Democrática del Congo.

El alcance de Ayuda a la Iglesia que Sufre creció hasta incluir a Vietnam, en 1975, donde comenzó a atender a los boat people, así como a los refugiados de Tailandia, Filipinas y Malasia que huían de la opresión comunista en Laos y Camboya.

Para conmemorar el Año Internacional del Niño, en 1979, Ayuda a la Iglesia que Sufre introdujo la Biblia del Niño, que ahora tiene más de 50 millones de ejemplares impresos y se distribuye en todo el mundo en 176 idiomas. Father Werenfried and Saint John Paul II

A finales de los años 80 y 90, cuando los regímenes comunistas de Europa Central y del Este se derrumbaron, Ayuda a la Iglesia que Sufre trabajó para aliviar el padecimiento. A principios del año 2000, prestó ayuda a las víctimas del conflicto en Ruanda, Sudán y la República Democrática del Congo. La ayuda continúa hoy en Nigeria y otras regiones de África, bajo la devastadora influencia de Boko Haram.

En 2011, Ayuda a la Iglesia que Sufre fue elevada por el Papa Benedicto XVI a la categoría de Fundación Pontificia. Este acto canónico fue promulgado a través de un quirógrafo, un documento oficial en latín firmado personalmente por el Papa.

En 2015, un querido amigo de Ayuda a la Iglesia que Sufre, el Papa Francisco, refiriéndose a esta organización, dijo : “Les encomiendo que continúen con el espíritu que han heredado del padre Werenfried van Straaten, que tuvo la visión en el momento adecuado para llevar a cabo gestos de cercanía, bondad, amor y misericordia en el mundo”.

Actualmente, Ayuda a la iglesia que Sufre sigue trabajando para contrarrestar la persecución y el asesinato de católicos por parte de fundamentalistas islámicos, y está llegando a millones de personas desplazadas en Siria e Irak y otros países de la región. También permanece preparada para ayudar cuando ocurren desastres naturales.

Gracias al generoso apoyo de la familia de fieles, la visión del padre Werenfried sigue viva. Ayuda a la Iglesia que Sufre sigue llegando allí donde la necesidad es mayor, llevando ayuda espiritual y material a millones de fieles pobres, olvidados y perseguidos en más de 145 países. Lea más sobre nuestros proyectos activos aquí.

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Palabras de consuelo y esperanza

“Esta breve nota es para hacerles saber que nosotros, los monjes de Sri Lanka, rezamos por el mundo entero todos los días de 7:30 pm a 8:30 pm ante el Santísimo Sacramento. Y mientras rezamos por el mundo entero, no nos hemos olvidado de usted en ACN; usted y sus seres queridos también son recordados de manera especial. Rezamos para que el Buen Señor los proteja a ustedes, sus seres queridos, de esta pandemia, ya que creemos en un Dios que es bueno”.