Ofrece una Misa
Las ofrendas de misa nos abren a la misericordia de Dios, una expresión de caridad a la que aportamos nuestras intenciones específicas. La Eucaristía es el corazón de nuestra fe y cada misa se celebra tanto por los vivos como por los difuntos, uniendo estrechamente a nuestros donantes con la vida de la Iglesia.
«Fortalecidos por el alimento que Dios nos da, llevemos a Jesús al corazón de todos, porque Jesús involucra a todos en su obra de salvación llamándonos a cada uno de nosotros a sentarnos a su mesa. ¡Bienaventurados los que son llamados, porque se convierten en testigos de este amor!». Papa León XIV





