Jerusalén: las escuelas cristianas en peligro
El 10 de marzo, el Ministerio de Educación israelí anunció que no se expedirán permisos de trabajo para el curso académico 2026-2027 a los profesores palestinos residentes en la Cisjordania ocupada que posean una «tarjeta verde», un documento administrativo que permite a determinados palestinos trabajar o desplazarse dentro de las zonas controladas por Israel. En consecuencia, más de 200 profesores cristianos podrían quedarse sin empleo y no poder impartir clases en las escuelas cristianas de Jerusalén. Esta decisión pone en peligro el funcionamiento de estas instituciones históricas y el futuro de la educación cristiana en la Ciudad Santa.
Desde hace varios meses, las escuelas cristianas de Jerusalén se enfrentan a una presión sin precedentes.
El 6 de julio de 2025, la Comisión de Educación del Knesset, el Parlamento israelí, aprobó definitivamente un proyecto de ley destinado a prohibir la contratación de profesores palestinos titulares de títulos obtenidos en Cisjordania para ejercer en Israel y Jerusalén Este. Según las autoridades, dichos títulos no cumplen los requisitos académicos exigidos para impartir clases en estas zonas.

Ya al inicio del presente curso escolar, 171 docentes de Cisjordania no recibieron las autorizaciones necesarias para impartir clases en sus escuelas. Esto llevó a la Secretaría General de las Escuelas Cristianas a convocar una huelga de una semana en todas las escuelas cristianas de Jerusalén hasta que se regularizara la situación y se expidieran los permisos requeridos.
Más recientemente, el 10 de marzo de 2026, el Ministerio de Educación israelí envió una carta a los directores de las escuelas de Jerusalén. En ella se les exige que, para el curso 2026-2027, contraten a profesores que residan en la ciudad y posean certificados expedidos por Israel. En la práctica, no se concederán permisos de trabajo a los profesores palestinos que vivan en Cisjordania y posean una tarjeta de residencia.
«Si esta decisión se aplica realmente, nuestras escuelas cristianas se encontrarán en una situación muy difícil, lo que pondrá en peligro su sostenibilidad y les hará perder su misión cristiana», advirtió un representante de la Secretaría General de Escuelas Cristianas en Tierra Santa, en una entrevista concedida a la organización benéfica católica «Ayuda a la Iglesia que Sufre» (ACN) bajo condición de anonimato.
Unos 230 profesores afectados
Cerca de 230 profesores cristianos que residen en Cisjordania y poseen tarjetas de residencia trabajan en 15 escuelas cristianas de Jerusalén. «Repartidos entre estos centros, esto supondría una ausencia de unos 15 profesores por escuela, lo que provocaría una grave perturbación para nuestros alumnos y nuestros equipos», señaló el representante de la Secretaría General.
La mayoría de estas escuelas, fundadas a finales del siglo XIX, han educado a cientos de miles de alumnos, tanto cristianos como musulmanes, y han desempeñado un papel esencial a nivel nacional e interreligioso. Se crearon específicamente para promover la educación cristiana y preservar la fe y la presencia cristiana en Jerusalén. «Sin embargo», advirtió el delegado a ACN, «no hay suficientes profesores cristianos en Jerusalén para sustituirlos. A largo plazo, estas restricciones corren el riesgo de afectar de forma permanente al carácter cristiano de nuestras instituciones y de debilitar la fe y la presencia cristianas en la ciudad».
Consecuencias sociales y económicas
Además, la mayoría de estos profesores llevan años trabajando en estas escuelas y perciben salarios justos. La rescisión de sus contratos provocaría graves dificultades económicas a sus familias, en un contexto ya marcado por la guerra en Gaza y el actual conflicto regional. Algunos podrían verse obligados a emigrar en busca de un futuro mejor para ellos y sus hijos.
«La Iglesia no los abandonará en estas difíciles circunstancias», aseguró el representante, añadiendo que «está haciendo todo lo posible por comunicarse con todos los interlocutores posibles dentro del Gobierno israelí, a pesar de la dificultad de entablar un diálogo con ellos». Al mismo tiempo, las escuelas se han puesto en contacto con los organismos jurídicos pertinentes. La Iglesia local también está en contacto constante con la Santa Sede y con actores internacionales para instar al Gobierno israelí a que revierta su decisión.
Cuando se le preguntó sobre el papel que podría desempeñar ACN, el representante respondió: «Es esencial dar visibilidad a este problema a escala mundial difundiendo información para dar a conocer la verdad. La ayuda económica también será necesaria si se aplica la decisión y las familias se ven privadas de sus ingresos. Por último, es justo rezar por estos profesores y por todos los cristianos de Jerusalén y Tierra Santa, pues la oración sigue siendo la llave del corazón de Dios Todopoderoso, en la tierra que Él ha bendecido y santificado».
– Christophe Lafontaine