«La prioridad ahora es reconstruir las vidas», afirma el arzobispo de Venezuela

El arzobispo Raúl Biord, de Caracas, afirma que la Iglesia está acompañando a las víctimas de los terremotos mientras continúan las labores de rescate.

Mientras prosiguen las labores de búsqueda y rescate tras los devastadores terremotos que sacudieron Venezuela, la Iglesia ha comenzado a afrontar el gran reto de acompañar a una población profundamente traumatizada.

«Para quienes sobrevivieron, fue un milagro, pero hemos perdido a muchas personas», afirma el arzobispo Raúl Biord, de Caracas, en declaraciones a la organización benéfica internacional Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN).

Daños causados por el terremoto del 24 de junio de 2026

La magnitud de la tragedia sigue aumentando. Según las últimas cifras oficiales, a fecha de sábado 27 de junio se han confirmado más de 1,400 fallecidos y más de 3,000 heridos. Sin embargo, decenas de miles de personas siguen en paradero desconocido.

Varias regiones siguen sin electricidad, y muchos edificios se han derrumbado por completo, mientras que otros han sufrido daños estructurales tan graves que quedan prácticamente inutilizables, por lo que la gente no puede volver a sus hogares. Fuentes eclesiásticas que han hablado con ACN estiman que unas 250,000 personas podrían haberse quedado sin hogar a causa del terremoto. Muchos bancos siguen cerrados, por lo que la gente no puede acceder a dinero en efectivo para cubrir sus necesidades más básicas.

«Debemos tomarnos nuestro tiempo para organizar la ayuda que necesitamos. Las necesidades son inmensas. Naturalmente, la principal prioridad ahora es reconstruir las vidas», afirma el arzobispo.

Un auténtico milagro

La diócesis más gravemente afectada fue La Guaira, especialmente la zona cercana a la costa, junto a Caracas. El Seminario de San Pedro y San Pablo, por ejemplo, sufrió graves daños. «Los seminaristas se encontraban en el edificio cuando tembló la tierra. Hubo algunos heridos leves, pero no hubo víctimas mortales, y tanto los seminaristas como sus formadores pudieron salir. Podemos decir que fue un milagro. Sin embargo, el edificio está inaccesible, no se puede utilizar y sufrió graves daños. Lo perdieron todo, incluso su ropa y sus zapatos… No quedó nada».

Durante los primeros días, los seminaristas fueron alojados en un centro deportivo de La Guaira, pero el arzobispo explicó que desde entonces han sido trasladados a Caracas, donde recibirán atención psicológica para ayudarles a superar el trauma que han sufrido.

El arzobispo Biord considera que la atención emocional es una de las cosas más importantes que la Iglesia puede ofrecer en estos momentos. «Una de las cosas más importantes ahora es escuchar», afirma. «Sabemos de muchas familias que tuvieron que sacar ellas mismas a sus familiares fallecidos de entre los escombros», añade.

Los sacerdotes que han estado acompañando a los heridos en los hospitales son testigos de primera mano de un sufrimiento casi indescriptible. En un mensaje de texto al que ha tenido acceso ACN, un sacerdote describe una visita reciente a un hospital de Caracas. «Antes de administrar el sacramento de los enfermos a una madre, le pregunté cómo se sentía. Ella sonrió y respondió: “Estoy viva”, y luego añadió: “Todo va a salir bien. Me acaban de amputar ambas piernas, pero vamos a seguir adelante». Otra madre me pidió, antes de que le administrara el sacramento: «Reza por mis hijitos, que han muerto». Y una niña, entre lágrimas, me contó que había perdido a sus padres, a sus abuelos y a sus hermanos», relató el sacerdote.

«La realidad es devastadora», afirmó.

Ante este inmenso sufrimiento, el arzobispo Biord considera que uno de los retos más urgentes ahora mismo es acompañar a los supervivientes. «Hemos perdido tanto. Tenemos que cuidar de quienes han sobrevivido. Los sacerdotes y religiosos, así como los voluntarios de Cáritas y los agentes pastorales, deben atender las necesidades de miles de personas que han sufrido un grave trauma. Esta será una de las principales prioridades de la diócesis en los próximos meses: apoyar y formar a quienes estarán en primera línea de este acompañamiento pastoral», explica.

En medio de la catástrofe, el arzobispo afirma que el papa León XIV ha sido una fuente de gran consuelo. «El papa me escribió un mensaje precioso. Me conmovió profundamente». El arzobispo Biord también expresa su gratitud a ACN y a otras organizaciones benéficas internacionales, y afirma: «Realmente necesitamos vuestro apoyo. Nos ayuda a reconstruir juntos nuestras vidas y nuestro país».

ACN ha aprobado un primer paquete de ayuda de $114,029 dólares (100,000 euros) para ayudar a la Iglesia de Venezuela a hacer frente a la tragedia. La ayuda servirá para apoyar a sacerdotes, comunidades religiosas y otros agentes pastorales que, a pesar de haber resultado gravemente afectados ellos mismos, siguen acogiendo a familias, acompañando a las víctimas y ofreciendo apoyo espiritual tras la tragedia. Al mismo tiempo, la fundación pontificia sigue evaluando las necesidades sobre el terreno con la ayuda de la Iglesia local, y se ha comprometido además a colaborar con el apoyo a la reconstrucción a largo plazo.

– María Lozano