«La fe puede superar las divisiones étnicas», afirma un obispo de Ghana

La Iglesia católica del norte de Ghana trabaja por la paz cuestionando y tratando de corregir las injusticias arraigadas en los sistemas sociales y culturales.

Cuando el obispo Peter Paul Angkyier ordenó sacerdotes a dos jóvenes en Damongo (Ghana) el 29 de agosto de 2026, su presencia conjunta en el altar transmitió un mensaje que iba mucho más allá de la propia celebración. Uno procedía de una comunidad étnica que había sufrido recientemente un ataque mortal, mientras que el otro pertenecía a la comunidad de los atacantes.

«Les dije que esto era una señal de Dios de que tenían que trabajar juntos», recordó el obispo.

La región de Ghana en la que se encuentra Damongo cuenta con al menos 23 tribus conocidas. Los animistas y los musulmanes constituyen la mayoría de la población, mientras que los cristianos solo representan un pequeño porcentaje.

Obispo Peter Paul Angkyier, 2026

Las relaciones entre los distintos grupos son, en general, pacíficas, pero las disputas por la posesión de tierras y los enfrentamientos en torno a los sistemas sociales tradicionales —que algunos consideran opresivos— dan lugar, en ocasiones, a actos de violencia.

«Nuestra misión como Iglesia, que es la misión de Cristo, es promover la unidad», afirmó el obispo Peter Paul durante una visita a la sede internacional de «Ayuda a la Iglesia que Sufre» (ACN), en Königstein, Alemania.

El obispo Peter Paul explicó cómo se implicó personalmente para intentar calmar un reciente conflicto tribal mortal, ocurrido en 2025, provocado por unas normas sociales rígidas. «Se trataba de una cuestión de injusticia. La gente sentía que se la trataba injustamente y que había sido oprimida, por lo que intentó resistirse».

Esto provocó una violenta reacción por parte de las tribus más poderosas, durante la cual murieron varias personas. «La gente sufría; la gente moría. Algunas personas huían hacia Costa de Marfil, cruzando el río Volta; otras huían hacia Burkina Faso».

Ante esta situación, que también afectaba a los católicos de su diócesis, el obispo Peter Paul acudió a los líderes de las tribus que tenían más poder e influencia. «Intenté dialogar con diferentes jefes, y la impresión que me llevé fue que no veían que hubiera nada malo. De hecho, me dijeron que debería hablar con las personas que habían sido atacadas, para decirles que existe un cierto orden y que deben saber cuál es su lugar, en lugar de intentar alterar ese orden».

Pero, aunque la Iglesia forma parte de la cultura local y respeta las tradiciones, el obispo Peter Paul se niega a tolerar sistemas que violen la dignidad.

«Santo Tomás de Aquino dijo que no se debe obedecer una ley injusta. Si existen sistemas injustos, la única forma de alcanzar la paz es reformarlos. Y ese es uno de los retos a los que nos enfrentamos. Como Iglesia, intentamos ayudar a diferentes personas a comprender que, en el fondo, todos hemos sido creados por Dios y tenemos dignidad, y que, hagas lo que hagas, no se puede vulnerar la dignidad de la persona humana. No es fácil romper con esta mentalidad. Llevará algún tiempo, pero la evangelización también significa reformar y transformar aquellos aspectos culturales y tradiciones que no se ajustan a los valores cristianos».

La evangelización a través de la educación

La Iglesia cuenta con algunos instrumentos a su disposición en esta lucha. «Utilizamos la educación como una vía de desarrollo y evangelización. Actualmente, los católicos representan alrededor del 7,6 % de la población de mi diócesis, pero gestionamos aproximadamente el 75 % de las escuelas de educación primaria de la zona, que también admiten a personas de otras religiones. La educación católica que ofrecemos permite el diálogo cultural. Es una oportunidad para que los jóvenes conozcan a personas de otras tribus y culturas, lo que a su vez fomenta la confianza mutua».

La otra herramienta es fruto de la visión de futuro del predecesor del obispo Peter Paul. «Al darse cuenta de que existía este problema de una diócesis multiétnica, así como la cuestión de la desconfianza, creó un Centro para la Transformación de Conflictos y Estudios para la Paz, abierto a todos».

«Contamos con programas de formación dirigidos a diferentes colectivos. Por ejemplo, líderes de opinión, líderes tradicionales, grupos juveniles y otros. El centro es un testimonio del deseo de promover la convivencia pacífica. También contamos, por ejemplo, con programas dirigidos a la comunidad musulmana. El diálogo interreligioso es algo muy, muy importante para nosotros, ya que tenemos muchas familias mixtas».

Pero a veces, reconoce el obispo, la mejor manera de cambiar los corazones es que las personas se unan en torno a un ideal común, como la fe y la misión, lo que nos lleva de nuevo a esos dos sacerdotes recién ordenados, tumbados uno al lado del otro a los pies del altar.

«Les dije que, a través de ellos, su pueblo debía saber que somos una sola comunidad; que tenemos una sola dignidad. Porque si estos dos sacerdotes se aferran a sus tradiciones culturales, no pueden ser semejantes a Cristo. Si surge un conflicto o un problema, y uno se identifica con su grupo cultural en lugar de verse a sí mismo como cristiano, eso es una traición a la misión», explicó el obispo Peter Paul.

ACN lleva varios años apoyando a la diócesis de Damongo mediante proyectos de infraestructura para iglesias y capillas; la provisión de medios de transporte para la labor pastoral; la formación de seminaristas y sacerdotes; y estipendios por misa para el sustento del clero.

– Filipe d’Avillez