La beatificación del patriarca Hoyek es un signo de esperanza para el Líbano

El beato Elías Hoyek, fundador de las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia, una organización asociada a Ayuda a la Iglesia que Sufre, es considerado el padre del «Gran Líbano».

El sábado 25 de julio, miles de fieles se reunirán en Dimane, la residencia de verano del Patriarca maronita, para celebrar la beatificación de Elías Hoyek, fundador de las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia en 1895. Hoyek, quien fue Patriarca de la Iglesia maronita de 1898 a 1931, sigue siendo una de las figuras más importantes de la historia moderna del Líbano.

Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia

Uno de los grandes defensores del Estado del Gran Líbano en la Conferencia de Paz de París de 1919, también es recordado como un hombre de oración, con una profunda devoción al Santísimo Sacramento, al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen María. Esta vida interior fue la fuente de la fuerza de su compromiso pastoral, social y político.

Su amor por el Líbano iba más allá de cualquier secta o comunidad religiosa específica. En vida, no se le conocía simplemente como el Patriarca maronita, sino como el «Patriarca del Líbano», y trabajó por el bien de todo el país, lo cual es especialmente importante en una nación con tanta diversidad religiosa, que incluye a cristianos, musulmanes, drusos y judíos.

La visión del Patriarca para el Líbano tiene un significado especial en el milagro que fue reconocido para su beatificación, ya que la persona que fue sanada pertenece a la comunidad drusa.

La hermana Noura Khoury-Hanna, secretaria general de las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia, afirma que esto simboliza la esencia de su legado: «Defendió la libertad y la dignidad de todos, sin importar sus creencias religiosas. Una vez más nos recuerda que la paternidad de Dios nos hace hermanas y hermanos, una verdadera familia».

Evangelización a través de la educación

Fundadas hace 130 años, las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia continúan la labor de su fundadora, prestando servicio a las familias, a los jóvenes y a las parroquias en un Líbano que atraviesa una profunda crisis. Actualmente, las 170 hermanas religiosas y cinco novicias administran 26 escuelas en el Líbano, ubicadas en regiones periféricas y desfavorecidas, así como orfanatos, un hospital y un hogar para personas mayores. También cuentan con casas en Siria, Australia, Estados Unidos y Canadá.

El patriarca Hoyek creía que el futuro del Líbano residía en la educación, que él no veía solo como la simple transmisión de conocimientos, tal como les escribió a sus hermanas religiosas: «La educación es una forma de acercar a las personas a Jesús y ayudarlas a amarlo», explica la hermana Noura a ACN.

Esta misión sigue siendo puesta a prueba por las crisis que atraviesa hoy el Líbano y que impiden a muchas familias pagar las cuotas escolares de sus hijos. «Debido a las devastadoras crisis y guerras que afectan al Líbano, cada día luchamos en el terreno para mantener abiertas nuestras escuelas, brindar ayuda material y médica de emergencia a las familias vulnerables y mantener viva la esperanza cristiana en la tierra de nuestros antepasados», dice la hermana Noura Khoury-Hanna. «Nuestra congregación encuentra en las organizaciones de ayuda cristianas, como ACN, un apoyo fraternal que va mucho más allá de la ayuda material, preservando activamente la presencia cristiana y reavivando la fe en el Líbano y en toda la región», agrega.

En un país marcado por crisis sucesivas, esta beatificación nos recuerda cómo la santidad puede convertirse en una fuente de esperanza para todo un pueblo. El legado del patriarca Hoyek sigue dando frutos a través de quienes continúan su obra.

Con la mirada puesta en la celebración del próximo sábado, a la que asistirá el personal de ACN en el Líbano, la hermana Noura deja un mensaje especial para los benefactores de la fundación pontificia.

Haciéndose eco de las palabras de San Juan Pablo II, quien describió al Líbano como un mensaje de convivencia y libertad, la hermana Noura dijo: «El mensaje del Líbano es, una vez más, un mensaje de esperanza: “Dios provee”. A pesar de todas las dificultades y guerras que atraviesa el Líbano, Dios sigue estando presente. Dios provee, y nuestra confianza está puesta en la Divina Providencia».

Finalmente, agregó: «Les agradecemos desde lo más profundo de nuestro corazón por su apoyo, tanto pasado como presente, que contribuye a la resiliencia de nuestra misión y a mantenernos en la tierra de nuestros antepasados, la tierra de los cedros y la tierra de Hoyek, Charbel, Rafqa, Hardini y una multitud de santos».

– Christophe Lafontaine