El regreso de los cristianos de Irak: un posible modelo para Nigeria

 

Los líderes católicos defienden el derecho al retorno de los desplazados internos.

El regreso de miles de cristianos desplazados a sus lugares de origen en Irak, apoyado por ACN tras la derrota del Estado Islámico, podría servir de modelo para responder a la crisis que enfrentan las comunidades cristianas en el Cinturón Medio de Nigeria.

El 6 de agosto de 2014, el Estado Islámico arrasó la llanura de Nínive, la tierra ancestral de los cristianos iraquíes, obligando a cientos de miles de personas a huir de la noche a la mañana hacia la seguridad de Erbil y otras partes del Kurdistán iraquí.

Un campamento de desplazados en Ichwa, Nigeria, en 2024. © ACN

Durante los tres años siguientes, miles de familias vivieron en centros de acogida, en pisos de alquiler o con familias de acogida. Tras la liberación de Mosul, Qaraqosh y las aldeas de la llanura de Nínive, ACN promovió y apoyó el plan «Regreso a las raíces». El proyecto tenía como objetivo reconstruir viviendas, iglesias y colegios en las aldeas devastadas, para que, en última instancia, quienes lo desearan pudieran regresar a sus tierras y la vida cristiana volviera a florecer en la región.

Hoy, a miles de millas de distancia, millones de cristianos del «Cinturón Medio» de Nigeria se ven atrapados en un ciclo violento de desplazamiento forzoso. Expulsados de sus tierras por frecuentes ataques terroristas que quedan impunes, muchos llevan viviendo en campamentos hasta dos décadas, en una región en la que la destrucción es generalizada.

El desplazamiento masivo en esta región se debe a los violentos ataques perpetrados por pastores nómadas fulani radicalizados que pretenden utilizar las fértiles tierras para el pastoreo. La mayoría de los pastores pertenecen al grupo étnico fulani, tradicionalmente musulmán, lo que añade la religión como factor agravante a una mezcla étnica y social ya de por sí explosiva.

Una de las zonas más afectadas es el estado de Benue, donde se encuentran más de dos millones de personas desplazadas, de las cuales el 98 % son cristianas. El Gobierno nigeriano propone una política de reasentamiento, mientras que la Iglesia local prefiere trabajar para que las personas desplazadas puedan cumplir su deseo de regresar a sus tierras ancestrales. Considera que las soluciones de reasentamiento propuestas por el Gobierno serían injustas, ya que reconocerían y perpetuarían los cambios demográficos en las tierras en disputa. El reasentamiento también sería perjudicial para el desarrollo humano.

El P. Remigius Ihyula, sacerdote de la diócesis de Makurdi, profundamente afectada, explica a ACN que «los supervivientes que viven en campamentos o en comunidades de acogida se han visto obligados a adoptar mecanismos de supervivencia inseguros para poder seguir adelante, como el trabajo infantil, la prostitución y el matrimonio infantil. También hemos observado un aumento del consumo y el tráfico de drogas».

Mientras persista esta situación, argumenta el padre Remigius, las generaciones futuras también se verán comprometidas, dada la actual «tasa de abandono escolar superior al 90 %, la ausencia total de centros sanitarios y la falta de apoyo psicosocial o de asesoramiento para superar traumas».

Aunque ejercer el derecho de las poblaciones desplazadas a regresar a sus hogares pueda parecer difícil, es posible lograrlo con éxito, como bien sabe ACN de primera mano.

«En Irak, ACN y sus iglesias colaboradoras hicieron historia cuando, entre 2017 y 2019, más del 50 % de los desplazados internos regresaron a nueve pueblos de la llanura de Nínive que el ISIS había destruido. Varias organizaciones recuerdan claramente este acontecimiento, y algunas incluso se refieren a Nínive como el retorno de desplazados internos más exitoso de la historia reciente», afirma Mark von Riedemann, director de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa de ACN.

Riedemann cree que se podría lograr el mismo éxito en Nigeria si, al igual que en Irak, el Gobierno nigeriano colaborara estrechamente con las estructuras eclesiásticas locales en las zonas afectadas y contara con el apoyo de otros gobiernos a nivel internacional. Un proyecto exitoso en Benue también podría convertirse en un modelo para otras regiones nigerianas afectadas por desplazamientos masivos, como el estado de Borno.

El padre Remigius afirma: «Debemos superar la “cultura de los campamentos” y restaurar la dignidad de la población de Benue para reconstruir todo el tejido social y económico. El objetivo es sencillo: ayudar a nuestra gente a ser autosuficiente en las tierras de sus antepasados, donde tienen sus raíces y que han cultivado durante siglos».

– Maria Lozano y Filipe d’Avillez