Etiopía: Decenas de cristianos ortodoxos mueren en ataques
La Iglesia Católica en Etiopía ha renovado su llamado a la paz y a la protección de la población civil.
Según los informes, al menos 60 personas, entre ellas personas mayores y niños, perdieron la vida en ataques contra comunidades cristianas ortodoxas en Oromia, en medio de un recrudecimiento de la violencia y el temor creciente a una mayor inestabilidad en Etiopía.
Los ataques tuvieron lugar el 20 de octubre en el distrito de Merti y el 24 de octubre en el distrito de Shirka, ambos en la zona de Arsi, en Oromia.

Según informes de los medios de comunicación, el ataque en Shirka fue perpetrado por hombres armados que fueron de casa en casa, matando a los residentes con armas de fuego y cuchillos. Entre las víctimas se encontraban personas de la tercera edad y niños. Según se informa, una iglesia sufrió daños, mientras que las iglesias de las aldeas vecinas dieron refugio a las personas que huían de la violencia.
Estos ataques son particularmente preocupantes debido al temor de que se añada una dimensión religiosa a los ya complejos conflictos de Etiopía, impulsados por una combinación de tensiones políticas, étnicas, territoriales y regionales.
El gobierno regional de Oromia ha acusado a grupos rebeldes armados de llevar a cabo los últimos asesinatos con el fin de provocar un conflicto religioso, aunque esta acusación no ha sido verificada de manera independiente. La autoría de los ataques sigue siendo objeto de controversia.
La violencia y la inseguridad también se intensifican en el norte de Etiopía
Los ataques se producen en un momento particularmente delicado para Etiopía, donde la reanudación de los combates en el norte ha despertado el temor a una nueva escalada importante.
La violencia actual en el norte de Etiopía ha reavivado los recuerdos de la devastadora guerra en Tigray. El Acuerdo de Pretoria de 2022 puso fin formalmente a dos años de combates, pero las disputas políticas y territoriales sin resolver, la situación de las poblaciones desplazadas y las tensiones entre las autoridades regionales y federales han seguido desestabilizando al país.
En las últimas semanas, los combates en los que participan el Frente Popular de Liberación de Tigray (TPLF), grupos armados aliados y fuerzas gubernamentales se han extendido por partes de Tigray, Afar y Amhara. En un llamado, los obispos católicos de Etiopía afirmaron que la Iglesia «lamenta profundamente el conflicto armado que actualmente se vive en Tigray, Afar, Amhara, Oromia y otras regiones» del país.
Advertieron que «en lugar de resolver las diferencias, la guerra solo sirve para profundizar las divisiones y multiplicar el sufrimiento», dejando a su paso la pérdida de vidas, la devastación y «las semillas del odio, el resentimiento y la venganza que pueden perdurar por generaciones».
Esta preocupación fue compartida por el obispo Lesanechristos Matheos, de la eparquía católica de Bahir Dar-Dessie, en el norte de Etiopía, en una carta pastoral enviada a Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN). En una carta fechada el 3 de octubre, expresó su profunda preocupación por las personas afectadas por «el miedo, la inseguridad, el desplazamiento, la pérdida y la incertidumbre», y hizo un llamado a todas las personas de buena voluntad a responder con oración, sabiduría, compasión y un firme compromiso con la paz.
El obispo también advirtió sobre el peligro de permitir que la violencia contra una comunidad genere satisfacción en otra.
«Cada vida perdida es una tragedia», escribió, refiriéndose al dolor de las madres que han perdido a sus hijos, de los niños que han perdido a sus padres y de las familias obligadas a abandonar sus hogares.
En su carta pastoral, el obispo Matheos subrayó que buscar la paz no significa permanecer en silencio ante la injusticia. Por el contrario, los cristianos están llamados a defender la dignidad humana, proteger a los vulnerables, buscar la verdad y abrir caminos hacia la reconciliación y la sanación. También hizo un llamado específico a los fieles para que rechacen «el odio, los rumores, la desinformación y las palabras que avivan el conflicto», y para que actúen con prudencia antes de compartir información.
Un país marcado por conflictos entrecruzados
Según el Informe sobre Libertad Religiosa 2025 de ACN, la paz en Etiopía sigue siendo frágil, ya que las rivalidades étnicas, los desequilibrios de poder y los agravios profundamente arraigados continúan alimentando la inestabilidad. Las comunidades religiosas suelen verse envueltas en esta violencia política y étnica más amplia, mientras que la politización de la identidad religiosa y los episodios recurrentes de violencia por motivos religiosos están ejerciendo una presión cada vez mayor sobre la convivencia interreligiosa.
La Iglesia Ortodoxa Etíope Tewahedo es la comunidad religiosa más grande del país y representa alrededor del 44 % de la población. Los musulmanes constituyen alrededor del 34 %; los cristianos evangélicos y pentecostales, alrededor del 19 %; y los católicos representan aproximadamente el 0,7 %.
La afiliación religiosa también varía considerablemente entre las regiones y, con frecuencia, se entrecruza con las identidades étnicas, territoriales y políticas.
– María Lozano