El sacerdote asesinado era un incansable defensor de la paz, afirma el obispo de la República Centroafricana
A pesar del peligro, una multitud se congregó a lo largo de las calles para despedir al padre Crépin Martial Monga
El padre Crépin Martial Monga, vicario de la parroquia católica de San Juan Bautista en Zémio, en el sureste de la República Centroafricana (RCA), fue asesinado el lunes 29 de junio. Al parecer, unos hombres armados mataron a tiros al sacerdote esa noche.

Los detalles del asesinato son escasos, pero fuentes sobre el terreno informan a Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) que no hay duda de que el asesinato fue intencional.
Zémio es una zona particularmente peligrosa en un país ya de por sí inestable. Varios grupos armados han estado activos allí durante las últimas tres décadas, y en mayo de 2025 comenzó una revuelta a gran escala contra el gobierno.
El obispo Aurelio Gazzera de Bangassou, socio de proyectos de ACN y con 35 años de experiencia como misionero en la República Centroafricana, elogió el compromiso del padre Crépin con la paz y la reconciliación en la zona.
«En algunos momentos, él y la parroquia atendieron a más de 3,000 refugiados en la misión. Esta labor fue muy importante», dijo el obispo en una conversación con ACN. «Además de esto, mantuvo numerosos contactos con diversos líderes rebeldes y con las autoridades, esforzándose siempre por mediar y encontrar soluciones a los conflictos».
Algunos en la diócesis creen que el padre Crépin pudo haber sido asesinado precisamente por sus esfuerzos en favor de la paz.
El obispo explicó que recuperar el cuerpo del sacerdote supuso una operación difícil y peligrosa, dado el terreno y la presencia de combatientes armados en la región. «Las carreteras están en pésimo estado y son muy peligrosas. Me conmovió mucho el hecho de que, mientras transportábamos sus restos, multitudes de personas se reunieran a lo largo del camino para despedirse de él y presentarle sus respetos. Fueron escenas profundamente conmovedoras que reflejaban el cariño y el respeto que la gente local sentía por él. También hubo una gran multitud en el funeral».
El obispo advirtió que no hay que desanimarse ni «dejar que toda la buena labor se detenga».
«Pero esta mañana les dije a la comunidad y a mis sacerdotes que esta semilla que cae y muere da fruto, y que no debemos desanimarnos», dijo el obispo Gazzera. «No debemos, no debemos permitir que este sacrificio sea en vano; debemos continuar con lo que él comenzó».
–Filipe d’Avillez and Eugenia Urgellés