Los católicos en Egipto: pocos en número, pero grandes en su compromiso
La Iglesia católica desempeña un papel fundamental en los servicios que presta en Egipto, especialmente en las regiones más pobres, pero sus fieles siguen enfrentándose a grandes dificultades como minoría en un país tan extenso.
La eparquía de Luxor cuenta con aproximadamente 25.000 católicos, atendidos por 37 sacerdotes y 70 religiosas. La eparquía abarca también la costa del Mar Rojo, que es un importante centro turístico y ha venido atrayendo a turistas extranjeros y a migrantes internos en busca de mejores empleos.

Durante una visita a la sede internacional de Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) en Alemania, el obispo Emmanuel Bishay, de Luxor, afirma que la Iglesia ha tenido dificultades para ofrecer acompañamiento pastoral a una población cada vez más numerosa y dispersa.
La confesión cristiana más numerosa de Egipto es la histórica Iglesia Ortodoxa Copta. Aunque no hay cifras oficiales, las estimaciones apuntan a que hay entre 10 y 15 millones de coptos en el país, lo que la convierte, con diferencia, en la mayor comunidad cristiana de Oriente Medio. Los musulmanes constituyen la gran mayoría del resto de los 120 millones de habitantes de Egipto.
La Iglesia copta católica, por su parte, cuenta solo con unos 300.000 fieles que viven en Egipto, pero, según el obispo Bishay, estos desempeñan un papel importante a la hora de forjar buenas relaciones entre las diferentes comunidades religiosas, así como por sus contribuciones a la salud, la educación y la cultura.
«A medida que uno se adentra en el Alto Egipto, la gente puede mostrarse algo más rígida en sus actitudes. Hacemos todo lo posible por establecer relaciones con la comunidad ortodoxa y con los musulmanes, que son mayoría, aunque nos encontremos con algunas dificultades, especialmente en los pueblos y pequeñas localidades», explicó el obispo Bishay.
«A nivel oficial, las relaciones entre la Iglesia católica y la ortodoxa son buenas. Hay afecto y la gente se saluda en las celebraciones religiosas. Lamentablemente, si un joven o una joven católicos se casan con una persona ortodoxa, es posible que se les exija convertirse al ortodoxismo y cumplir con los requisitos de la Iglesia ortodoxa. Esto supone un gran reto para nosotros como Iglesia: ¿cómo podemos ayudar a nuestros jóvenes a profundizar en su fe católica y a mantenerse unidos a su Iglesia? Creo que la formación que ofrecemos, especialmente a través de la catequesis, es un servicio importante. También creamos muchas oportunidades para que los jóvenes católicos se conozcan entre sí», declaró el obispo Bishay a ACN.
Hace unos años, en una decisión histórica, la Iglesia católica incorporó a su calendario la celebración de los mártires coptos asesinados por yihadistas en Libia en 2015, a pesar de que todos ellos eran ortodoxos. El obispo Bishay afirmó que todos los católicos se sienten orgullosos de su ejemplo y que, en general, los cristianos de Egipto siempre están dispuestos a hacer el sacrificio supremo por su fe.
En cuanto a las relaciones con la comunidad musulmana, el obispo no niega que haya habido momentos difíciles, pero afirma que la situación ha mejorado en los últimos años. «Las voces de línea dura que solían escucharse ya no son tan prominentes, mientras que otra voz —la moderada— está cobrando fuerza. El cambio es lento, pero perceptible: la gente está escuchando a quienes tienen opiniones moderadas, y el Gobierno les está dando margen para actuar. El proceso avanza en esta dirección. Creo que, si Egipto sigue por este camino, las cosas seguirán mejorando».
Una Iglesia pionera
«La Iglesia católica es pequeña en número, pero fuerte en su labor. Algunas de las mejores escuelas de Egipto son católicas, y el hecho de que los funcionarios del Estado recurran habitualmente a ellas es prueba de ello. También trabajamos en el ámbito sanitario. Solo nuestra diócesis cuenta con 14 clínicas, la mayoría de las cuales están atendidas por religiosas que dedican gran parte de su tiempo a esta labor. Otra de nuestras contribuciones se realiza a través de centros culturales y bibliotecas», explicó el obispo Bishay.
«La Iglesia católica no solo ha prestado estos servicios, sino que también ha enseñado a la sociedad egipcia cómo prestarlos. La Iglesia copta ortodoxa aprendió de nosotros a prestarlos y, más recientemente, las mezquitas también han comenzado a ofrecer servicios de este tipo, siguiendo nuestro ejemplo. La Iglesia católica ha sido pionera en este ámbito».
Estos servicios revisten especial importancia en la Eparquía de Luxor. «El Alto Egipto recibe menos atención que el Delta y el norte del país, lo que significa que los servicios son menos adecuados, sobre todo en materia de asistencia sanitaria. Los hospitales no siempre cumplen con los estándares exigidos, y también hay carencias en educación y atención a la infancia. Esto nos exige un gran esfuerzo como Iglesia católica».
«Las cifras indican que nos encontramos entre las provincias más pobres de Egipto. Esto afecta a las capacidades y al talento de las personas, ya sean intelectuales o de otro tipo. Me entristece ver a personas con talento cuyas capacidades no se valoran como es debido, o cuyo entorno no les brinda la oportunidad de desarrollarse y alcanzar su pleno potencial», afirmó el obispo.
ACN sigue apoyando a la Iglesia católica en Egipto en muchos ámbitos diferentes, hecho por el que el obispo Bishay expresó su gran gratitud. «ACN es un apoyo muy importante para nosotros. Lo que resulta especialmente valioso es que la fundación tenga en cuenta nuestras prioridades, en lugar de imponernos su propia agenda. ¡Eso es muy importante!».
– Filipe d’Avillez y Eugenia Urgellés