Mensaje del P. Anton Lässer CP – Julio 1
Queridos amigos:
Hoy tenemos el gusto de compartir con vosotros la profunda gratitud y la gran alegría que muchos hemos sentido ante la acción de la Providencia divina, tanto en la elección del nuevo sucesor de san Pedro, el Papa León XIV, como en nuestra peregrinación jubilar a Roma.
Hace aproximadamente un año comenzamos con la planificación y los preparativos para dicha peregrinación. Para ello elaboramos un programa detallado con una audiencia privada con el Papa Francisco, una procesión por los jardines del Vaticano y muchas otras actividades para nuestros más de mil peregrinos. Sin embargo, la enfermedad y la muerte del Papa Francisco, así como el cónclave posterior nos obligaron, una y otra vez, a reconsiderar esos planes y a encontrar otras soluciones a corto plazo. El equipo organizador, directamente afectado, supo adaptarse bien a lo que dice la sabiduría popular: El hombre propone y Dios dispone.
“Así pues, sed humildes bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce en su momento”. (1 Pe 5,6-7)
Pronto quedó claro que nadie podría haber planificado mejor la peregrinación que los propios acontecimientos a los que tuvimos que adaptarnos repetidamente. Para muchos de nosotros, la peregrinación jubilar comenzó con la participación en la Missa pro eligiendo Romano Pontifice, con la que los cardenales dan inicio al cónclave. Y terminó con el primer Regina Caeli del nuevo Papa León XIV y su bendición. Nosotros pudimos vivir allí mismo esos días históricos rezando y cantando, con gran expectación y, finalmente, con gran gratitud. Todo salió a la perfección. Parecía como si Dios quisiera mostrarnos y recordarnos: “Así pues, sed humildes bajo la poderosa mano de Dios, para que él os ensalce en su momento. Descargad en él todo vuestro agobio, porque él cuida de vosotros” (1 Pe 5,6-7). Llenos de alegría por las gracias jubilares recibidas, por la enriquecedora convivencia en un lugar santo y por el nuevo sucesor de Pedro, el Papa León XIV, emprendimos el viaje de regreso a casa.
Las hermosas experiencias vividas en Roma favorecen el paso a la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, en la que rezamos de manera especial por vosotros, nuestros benefactores, por vuestras familias e intenciones, que encomendamos a la providente solicitud del Corazón de Jesús y, por tanto, de Dios. Nosotros disfrutamos del enorme privilegio de transmitir vuestras oraciones y donativos como expresión del amor de Dios a quienes más lo necesitan, y eso es para nosotros al mismo tiempo una alegría, un honor y una misión. ¡Gracias por vuestra generosidad!
A la luz de nuestra peregrinación a Roma, quiero animaros con unas palabras de la mensajera del Sagrado Corazón de Jesús, Margarita María Alacoque, a tener una gran confianza en la amorosa providencia de Dios: “No os turbéis por nada, sino tened una gran confianza en la misericordiosa bondad del Salvador”.
Con mis mejores deseos y bendiciones, vuestro
Padre Anton Lässer CP
Asistente Eclesiástico
ACN INTERNACIONAL






