RD Congo: Un misionero describe el caos en Goma, con «muchos muertos y campos de refugiados atacados»

Dos semanas después de que el grupo armado M23 atacara la ciudad de Goma, sigue habiendo combates en la provincia de Kivu Norte, en el este de la República Democrática del Congo, lo que empeora las condiciones humanitarias en la región. Un misionero en el país cuenta a ACN que más de 2.000 personas han muerto y que los hospitales están saturados de heridos. Incluso los campos de refugiados han sido atacados.

La provincia de Kivu Norte, en la República Democrática del Congo, se enfrenta a una terrible crisis humanitaria, dos semanas después de que el grupo rebelde M23, apoyado por Ruanda, ocupara la capital provincial, Goma.

«La ciudad de Goma sigue en estado de conflicto entre el ejército congoleño y el M23. Más de 2.000 personas han muerto y hay miles de heridos. Los hospitales están abarrotados y los campos de refugiados también han sido atacados», afirma el padre Marcelo Oliveira, misionero comboniano portugués en la región, en un mensaje enviado a Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN).

«El objetivo del M23 es tomar la ciudad de Goma, que desempeña un papel importante en la vida del país», añade.

Durante los combates, muchos presos lograron escapar del ala masculina de la prisión central. Trágicamente, muchos de estos fugados atacaron el ala de mujeres, violando a más de cien reclusas. «Muchas mujeres y niños han muerto. En medio de la confusión, algunos presos también han prendido fuego a las instalaciones, y muchos no han conseguido escapar de las llamas», afirma el sacerdote.

Una Iglesia que sufre

La situación es extremadamente grave, e incluso existe el riesgo de que las fuerzas del M23 avancen hacia Kivu del Sur. Se han realizado esfuerzos diplomáticos para conseguir un alto el fuego, proteger a la población civil, y el jueves 6 de febrero, el secretario general de Naciones Unidas hizo un llamamiento para poner fin al conflicto, afirmando que «hay demasiado en juego» para que continúe.

El padre Marcelo señala que actualmente es casi imposible hacer llegar ayuda de emergencia a la población. «El aeropuerto está cerrado; la torre de control fue objeto de vandalismo; robaron material. Suponemos que aún puede haber artefactos sin detonar, por lo que habrá que hacer una cuidadosa inspección para ver si pueden reabrirlo, ya que es la única forma de hacer llegar ayuda humanitaria a la ciudad.»

El sacerdote portugués subraya que «en medio de todo esto, siempre es la gente la que sufre, y la Iglesia sufre con ellos, enfrentándose a grandes dificultades, con personas que tienen que huir constantemente de sus casas. Ni siquiera los campos de refugiados son seguros».

Ante esta situación, la Iglesia no puede permanecer en silencio, añade. «La Iglesia sigue estando con la gente, como el Buen Pastor que acompaña a su rebaño y no lo abandona a los lobos. Así, nuestra presencia continúa con la gente, tratando de ser un signo de esperanza en medio de la angustia y el dolor. Mantenemos la mirada puesta en Jesús, guiando a su pueblo». No obstante, el misionero recuerda que «estamos en un año jubilar, somos peregrinos de la esperanza, y la Iglesia sigue siendo ese signo de esperanza.»

―Paulo Aido