República Democrática del Congo: La Iglesia condena la masacre de jóvenes cristianos en Komanda y pide justicia

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Obispo de Bunia: «Necesitamos apoyo para los sacerdotes desplazados».

Tras el brutal ataque perpetrado en la noche del 26 al 27 de julio en la localidad de Komanda, en el noreste de la República Democrática del Congo (RDC), la Iglesia local ha alzado su voz en señal de condena y dolor. El ataque, que tuvo lugar alrededor de las dos de la madrugada en la parroquia de Bienheureuse Anuarite, en el territorio de Irumu, en la diócesis de Bunia, causó la muerte de decenas de cristianos, en su mayoría jóvenes.

Según los organizadores, los jóvenes se habían reunido para rezar y celebrar el 25.º aniversario del movimiento Cruzadas Eucarísticas. En el momento del ataque, se encontraban en el salón parroquial después de una vigilia, preparando una presentación para la misa de clausura, prevista para la mañana siguiente. Los atacantes mataron a 37 jóvenes e hirieron a otros seis. Cuatro lograron huir. «La vida humana es sagrada y no debe ser destruida de esta manera», afirma un comunicado emitido por las Cruzadas Eucarísticas.

Bukavu, República Democrática del Congo (noviembre de 2011)

Apoyo a los sacerdotes desplazados

En declaraciones a Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN), el obispo Dieudonné Uringi, de Bunia, describió el profundo impacto de la masacre: «Muchas personas han quedado traumatizadas. Cuando los adultos se enteraron, acudieron inmediatamente para ver lo que había sucedido».

Toda la comunidad sigue conmocionada tanto por la brutalidad del ataque como por el hecho de que los responsables aún no hayan sido detenidos. El obispo también lamentó la falta de reacción de las fuerzas de seguridad: «La policía y el ejército no estaban lejos, pero no actuaron a tiempo. Deberían haber intervenido más rápidamente para proteger a la población».

Aunque no hay tensiones entre cristianos y musulmanes en la región, el obispo Uringi denunció la presencia continuada de grupos armados. «No hay conflicto entre comunidades. El problema son los rebeldes de Uganda que llevan años operando en esta zona».

A pesar del clima de inseguridad, el obispo sigue visitando comunidades remotas; incluso en medio del miedo, la Iglesia no abandona a su pueblo. «Esta misma tarde, debo recorrer más de 60 kilómetros hasta una zona minera en medio de la selva, como hice en junio y julio. Viajo todos los meses para administrar el sacramento de la confirmación», dijo durante la conversación con ACN.

El obispo también pidió a ACN apoyo para los jóvenes sacerdotes desplazados por la violencia. «Muchos tuvieron que abandonar sus parroquias y buscar refugio en Bunia. Les acogemos, pero no tenemos medios para mantenerlos. Sería un gran alivio recibir ayuda, como la hemos recibido antes de su fundación, para acompañarnos en este momento».

Investigación para hacer justicia

Por su parte, la Conferencia Episcopal Nacional del Congo (CENCO) expresó su consternación en un comunicado oficial, emitido el 28 de julio, y condenó lo que describió como una «masacre odiosa» perpetrada contra fieles inocentes.

«Esta enésima masacre se ha producido en una de las provincias que lleva varios años bajo estado de sitio, con la presencia de la operación conjunta de las fuerzas armadas congoleñas (FARDC) y ugandesas (UPDF), además de la MONUSCO. En estas provincias, estamos siendo testigos de asesinatos y secuestros», lamenta el comunicado.

La indignación es aún mayor porque «no se ha ofrecido ninguna explicación creíble para tranquilizar a la población» sobre la identidad de los atacantes. Los obispos se preguntan por qué, a pesar de tantos años de masacres, las autoridades son incapaces de identificar claramente a los responsables. «¿Alguien habla de los islamistas del ADF, los terroristas del ADF/MTM ISCAP? ¿Tienen algún propósito estos asesinos en serie? ¿Quién se beneficia de estos crímenes perpetrados durante años contra ciudadanos pacíficos?», se preguntan los obispos. También piden «una investigación exhaustiva y satisfactoria de la tragedia» para que se haga justicia.

Según el comunicado, este trágico suceso se produce apenas una semana después de la profanación de la iglesia parroquial de Lopa, en la misma diócesis.

ACN reafirma su compromiso con la Iglesia en la República Democrática del Congo, uno de los diez países que más ayuda recibe de la organización benéfica, y pide oraciones por las víctimas de este ataque, por sus familias y por toda la comunidad cristiana de Bunia.

Maria Lozano