Taybeh: No dejemos que los cristianos palestinos se conviertan en un «recuerdo del pasado»
Taybeh, al este de Ramala, la última aldea totalmente cristiana de Cisjordania, ha estado sufriendo una oleada de ataques e intimidaciones por parte de colonos israelíes. Entre los actos hostiles se incluyen el incendio de tierras de cultivo, coches y los muros de una antigua iglesia; pintadas de odio y amenazantes; y la suelta de ganado en la aldea, por no mencionar los numerosos puestos de control militares en las entradas de la localidad.
El 8 de febrero de 2026, el Gobierno israelí adoptó una decisión administrativa que refuerza la autoridad de su administración civil y militar sobre las tierras y los bienes inmuebles de Cisjordania.
En una entrevista con ACN, el párroco de la parroquia latina, el padre Bashar Fawadleh, habla de la «creciente presión» sobre las 1,400 almas del pueblo, así como de su «falta de protección».
¿Cuál fue su reacción ante la decisión del 8 de febrero de 2026 que refuerza el control israelí en Cisjordania?

El gabinete de seguridad del Gobierno israelí ha tomado una decisión muy grave con respecto a Cisjordania, reforzando su control directo sobre este territorio. Esta decisión se considera una de las más peligrosas desde 1967, y muchas personas la ven como el inicio de una anexión oficial de Cisjordania.
En primer lugar, se están transfiriendo muchas responsabilidades administrativas y civiles a instituciones israelíes, incluso en zonas que se suponía que estaban bajo gestión palestina. Se está fomentando la expansión de los asentamientos. Los colonos pueden comprar más tierras y ampliar sus asentamientos. Esto ejerce una presión creciente sobre las ciudades y pueblos palestinos como el nuestro. Israel también está asumiendo el control total de importantes lugares religiosos, en particular la mezquita de Ibrahím en Hebrón [construida sobre la Tumba de los Patriarcas]. Las autoridades palestinas están perdiendo su papel allí, y esto afecta a los derechos religiosos y culturales de los habitantes. Por último, están aumentando las demoliciones de viviendas y las restricciones de movimiento. Las ciudades y pueblos están quedando aislados unos de otros.
¿Qué significa esto para un pueblo como Taybeh?
Esta decisión afecta directamente a la vida cotidiana de las personas, que se está volviendo cada vez más difícil. Las familias están perdiendo sus hogares. Los trabajadores ya no pueden acudir a sus puestos de trabajo. Los estudiantes tienen dificultades para llegar al colegio. Los agricultores ya no pueden acceder a sus tierras.
Durante años, los habitantes de Taybeh han sufrido ataques de los colonos vecinos: destrucción de tierras agrícolas, como ocurrió recientemente en febrero, quema de propiedades e impedimento del acceso de los agricultores a sus olivos, que son su principal fuente de ingresos. El 28 de febrero, los colonos entraron en tierras pertenecientes a una familia y robaron un caballo y su potro. Además, el contexto regional —marcado notablemente por la guerra en Gaza— sigue teniendo profundas repercusiones en Cisjordania. El clima general se ha vuelto más frágil y tenso, con un aumento de las operaciones militares y restricciones de tráfico debido a la instalación de puestos de control militares en varias entradas a la ciudad, incluido uno nuevo hace unas dos semanas. Las fuerzas israelíes controlan cuándo se abren y se cierran, lo que perturba la vida cotidiana de la población civil.
Con esta nueva decisión israelí de febrero de 2026, la presión aumentará aún más. La expansión de los asentamientos amenaza las tierras agrícolas. La falta de protección deja a los residentes sin apoyo legal. La violencia crea un clima de miedo e inseguridad.
Todo esto ha llevado a muchos cristianos de Tierra Santa a plantearse la emigración. ¿Qué mensaje les transmitiría? ¿Cómo anima a quienes se quedan?
Por desgracia, la idea de emigrar está cada vez más presente en la mente de la gente. Varias familias ya se han marchado de Taybeh —16 entre 2023 y 2025— y otras se lo están planteando seriamente, sobre todo debido a la inseguridad y a la falta de perspectivas económicas.
La historia de Taybeh habla de casas vacías, tierras perdidas, comunidades desintegradas y la progresiva desaparición de los cristianos de su tierra histórica. Como sacerdote y pastor, mi mensaje es, ante todo, de comprensión y cercanía: comprendo el miedo y la responsabilidad de los padres hacia sus hijos.
Pero también quiero recordarles que la presencia cristiana en Taybeh es una misión y un testimonio vivo: el de una fe arraigada en esta tierra donde nació el cristianismo. Abandonar la tierra es a veces una necesidad humana, pero quedarse es a menudo un acto de fe y esperanza. La esperanza no niega las dificultades, pero nos recuerda que la dignidad humana, la justicia y la paz siguen siendo posibles. Los cristianos de Tierra Santa quieren seguir siendo artífices del diálogo, la paz y una presencia evangélica en el corazón de esta región herida.
Sin embargo, para animar a quienes se quedan, necesitamos un apoyo concreto: crear puestos de trabajo, acompañar a los jóvenes, fortalecer la solidaridad parroquial y hacer que cada familia sienta que no está sola.
¿Qué papel espera que desempeñen la comunidad internacional, la Iglesia universal y las organizaciones cristianas internacionales?
Como sacerdote sobre el terreno, espero que la comunidad internacional nos visite, documente los incidentes y adopte medidas claras para garantizar la seguridad de la población civil; el acceso a las tierras de cultivo y a las fuentes de ingresos; la protección de los lugares de culto; y el fin de la impunidad.
Espero de la Iglesia universal una voz firme y constante en favor de los cristianos de Tierra Santa, así como apoyo pastoral y material para ayudar a las familias a permanecer en sus tierras.
Por último, espero de las organizaciones cristianas internacionales, como Ayuda a la Iglesia que Sufre, un apoyo esencial a través de proyectos concretos en los ámbitos de la educación, la vivienda, el empleo y el apoyo psicológico y espiritual.
¿Qué mensaje le gustaría enviar a los cristianos de todo el mundo?
Como sacerdote de Taybeh, me gustaría decir a los cristianos de todo el mundo que necesitamos vuestra solidaridad. Taybeh no es solo un pueblo; es un signo vivo de la presencia cristiana en Tierra Santa.
Recen por nosotros, pero también apóyenos con sus acciones, su compromiso y su testimonio. Ayúdennos a garantizar que los cristianos de esta tierra sigan siendo una comunidad viva, arraigada en la fe, y no un mero recuerdo del pasado. Gracias de nuevo por su apoyo y sus oraciones por las comunidades de Tierra Santa.