Mensaje del P. Anton Lässer CP – Octubre 1
Queridos amigos:
La Iglesia ha sido enviada por Cristo para llevar el Evangelio a todos los hombres. Esta misión brota del amor de Dios, “que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad” (1 Tim 2,4). La misión significa llevar a Cristo allí donde aún no se le conoce… o se le ha olvidado. Y no solo con palabras, sino, sobre todo, mediante el testimonio vivido y la caridad activa.
El documento conciliar Ad Gentes subraya que la misión es tarea de toda la Iglesia. Todo bautizado está llamado a promoverla mediante la oración, el servicio a los pobres y un valiente testimonio. Al mismo tiempo, el Concilio advierte que hay que respetar las culturas. El Evangelio debe echar raíces en el corazón de los pueblos, sin herir su identidad. Solo así estará vivo y será creíble.
En el centro de toda la actividad misionera está la Eucaristía, porque también allí es “fuente y culmen de toda la vida cristiana” (cf. Ecclesia de Eucharistia). En ella se hace presente el sacrificio de Cristo para la salvación del mundo. Dondequiera que se celebre la Eucaristía, crece una nueva esperanza.
Sin embargo, en muchas partes del mundo, los sacerdotes celebran la Eucaristía en condiciones muy difíciles: con templos agrietados, a menudo necesitados y hostigados, y a veces incluso corriendo peligro de muerte. Y, no obstante, permanecen fieles a sus comunidades y a Cristo.
“La oración, el amor a la misión y la cercanía a la Eucaristía pueden convertirnos a cada uno de nosotros en misioneros”.
Muchas veces, los visitantes procedentes de los países donde se llevan a cabo nuestros proyectos nos confirman que las intenciones de Misa que ofrecen nuestros donantes representan para los sacerdotes más que una ayuda económica: son un signo de unión y una expresión concreta de amor al prójimo y de cuidado de sus pastores. A menudo, las intenciones de Misa les permiten cubrir sus necesidades básicas y les infunden fuerzas para mantener viva la vida eucarística.
Cuando donas un estipendio de Misa, el sacrificio redentor de Cristo se celebra por tus intenciones personales, y esto lo ofrecen sacerdotes y fieles, que sufren necesidad. Las intenciones de Misa no solo brindan un apoyo material, sino también esperanza y asistencia espiritual. De este modo, la comunidad de fe universal se vuelve tangible.
Hace un siglo fue canonizada Santa Teresita del Niño Jesús. Pese a que toda su vida religiosa transcurrió en el Carmelo de Lisieux, el 14 de diciembre de 1927 fue nombrada Patrona de las Misiones por el Papa Pío XI. Y es que ella nos muestra como la oración, el amor a la misión y la cercanía a la Eucaristía pueden convertirnos a cada uno de nosotros en misioneros.
Permanezcamos unidos a nuestros misioneros en la oración y la caridad concreta. Muchos sacerdotes viven de tu generosidad. Con tus intenciones de Misa ofreces también esperanza en Nuestro Señor Jesucristo.
Con mis mejores deseos y unido a ustedes en la oración,
Suyo.
Padre Anton Lässer CP
Asistente Eclesiástico
ACN INTERNACIONAL






