La formación de 50 seminaristas en Mozambique

África es un continente de esperanza para la Iglesia católica. A nivel mundial, uno de cada cinco católicos procede actualmente del continente africano, al igual que uno de cada siete sacerdotes y aproximadamente uno de cada tres seminaristas.

No es de extrañar, por tanto, que las vocaciones también estén en aumento en la diócesis de Tete, en el noroeste de Mozambique. En estos momentos, 34 jóvenes de esta diócesis estudian en diversos seminarios de todo el país, y otros 16 se están formando en el seminario propedéutico de la propia diócesis, la fase preliminar de su formación antes de ingresar en el seminario mayor.

Sin duda, nadie se haría sacerdote aquí en busca de una vida cómoda. Con una superficie de más de 93 000 kilómetros cuadrados, Tete es más extensa que muchos países europeos en su conjunto, incluido Portugal, la antigua potencia colonial. Y, sin embargo, la diócesis cuenta con solo 26 parroquias y sus cerca de 322,000 católicos viven muy dispersos. El obispo Diamantino Antunes nos cuenta que a muchos de estos asentamientos solo se puede llegar a pie. Ni siquiera las motocicletas pueden llegar a algunas zonas. Por eso, con frecuencia, los sacerdotes simplemente tienen que recorrer largas distancias a pie.

Existe una necesidad urgente de contar con más sacerdotes en estas zonas remotas para ofrecer una atención pastoral más esmerada a los fieles católicos. Pero en este país, asolado por la pobreza, las catástrofes naturales y los continuos conflictos violentos, la Iglesia simplemente no puede permitirse el coste de formar a sus futuros sacerdotes. Y los propios jóvenes, cuya gran mayoría procede de las familias más pobres, están encantados de ofrecerse a sí mismos y sus vidas a Dios, pero no pueden aportar casi nada en términos de recursos materiales o económicos… Existe una necesidad urgente de más sacerdotes en estas zonas remotas para atender más intensamente a los fieles católicos. Pero en este país, asolado por la pobreza, los desastres naturales y los continuos conflictos violentos, la Iglesia simplemente no puede permitirse el coste de la formación de sus futuros sacerdotes. Y los propios jóvenes, en su gran mayoría procedentes de las familias más pobres, están felices de ofrecerse a sí mismos y sus vidas a Dios, pero apenas pueden aportar nada en cuanto a apoyo material o financiero para su formación. Por eso proponemos, una vez más, apoyar la formación de estos 50 seminaristas, con una contribución de 28,804 dólares. ¿Te unirás a nosotros para ayudarles?