Mensaje del P. Anton Lässer CP – Boletín Mayo 2026
Queridos amigos:
El libro de Nehemías es una joya entre los escritos del Antiguo Testamento y sigue siendo hoy de gran actualidad para nosotros. En los difíciles tiempos de la reconstrucción tras la destrucción de Jerusalén y el cautiverio babilónico, Nehemías exhorta al pueblo: “No esten afligidos, porque la alegría del Señor, ¡esa es la fortaleza de ustedes!” (8,10).
Por eso: elevemos nuestro corazón y nuestra mente en este tiempo de Pascua y regocijémonos profundamente en el Señor. Así nos preparamos en el mes de María para Pentecostés y la llegada del Espíritu Santo, que obra la redención y la salvación y nos acoge en la bondad, la belleza y la santidad de Dios.
Jesús dice de él: “Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todo” (Jn 14, 26). “El me glorificará porque tomará de lo mío y a ustedes se lo anunciará” (Jn 16, 14). El Espíritu Santo es el Dios que se entrega y se comunica. Él quiere “habitar” en nosotros, animar todo nuestro ser, nuestro pensar, hablar y actuar, y hacernos semejantes a Dios. “Dios es amor, y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él” (1Jn 4,16). Entonces —y solo entonces— se cumplen las promesas de Jesús: “Quien los escucha a ustedes me escucha a mí” (Lc 10, 16). “El que los recibe a ustedes me recibe a mi; y quien me recibe, recibe al que me envío” (Mt 10, 40). “Les aseguro que quien cree en mí hará también las obras que yo hago, e incluso mayores, porque yo voy al Padre” (Jn 14, 12). “Yo estoy con ustedes, todos los días hasta el fin de los tiempos” (Mt 28,20).
“El Espíritu Santo nos acoge en la bondad, la belleza y la santidad de Dios”.
Sin la acción del Espíritu Santo esto es totalmente imposible: no se puede ser cristiano. Experimentar la acción oculta del Espíritu Santo en las personas es siempre motivo de gozo y elevación. Cuando, por ejemplo, él provoca esa atención respetuosa que da lugar a un ambiente de benevolencia y amor. Cuando fomenta la confianza y la paciencia, creando un espacio para un crecimiento y una maduración tranquilos. Cuando nos permite ser creativos y nos anima a actuar. Cuando, junto con las personas, da lugar a algo nuevo, sanador y fructífero. Cuando nos eleva y nos capacita, nos hace hermosos y agradables, cuando nos permite ser creativos y atentos, fuertes y lúcidos, eficientes y fructíferos.
Una y otra vez, se me permite —se nos permite— en Ayuda a la Iglesia que Sufre experimentar y saborear en nuestros encuentros la acción de este divino Esposo de las almas. A veces, en encuentros profundos con personas y, a veces, en la belleza y la perfecta adecuación de proyectos e iniciativas. Abrirnos al Espíritu Santo, a sus dones y a sus formas de actuar, y saborear sus frutos es, para nosotros, el elixir de vida que nos conduce a esa alegría en el Señor, que es nuestra fuerza.
En este sentido, les deseo de todo corazón una feliz fiesta de Pentecostés.
Suyo,
Padre Anton Lässer CP
Asistente Eclesiástico
ACN INTERNACIONAL






