Cardenal Kurt Koch

Saludo de nuestro nuevo presidente, el Cardenal Kurt Koch

Queridos benefactores:

El Papa León XIV me ha nombrado presidente de Ayuda a la Iglesia que Sufre, que es una fundación internacional de derecho pontificio. Estoy muy agradecido al Santo Padre por la confianza que ha depositado en mí, y esta nueva tarea me llena de alegría porque conozco y aprecio Ayuda a la Iglesia que Sufre desde hace mucho tiempo por su actividad en Suiza, donde fui obispo de Basilea y participé en diversas ocasiones en eventos educativos y de oración. 

Cardenal Koch, nuevo presidente de ACN

Pero también en mi actual cargo como prefecto del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos sigo muy vinculado a esta fundación, porque también Ayuda a la Iglesia que Sufre está al servicio de la unidad de los cristianos, al apoyar proyectos en muy diversas Iglesias locales del mundo y también en otras Iglesias cristianas, promoviendo así la convivencia con la Iglesia católica.

Considero que un mérito especial de Ayuda a la Iglesia que Sufre es que esta fundación nos recuerda una y otra vez que en el mundo actual hay muchos cristianos perseguidos y asesinados por su fe. No debemos olvidar a los mártires del mundo actual, sino acompañarlos con nuestra ayuda solidaria y, sobre todo, con nuestra oración. Una y otra vez oigo a los cristianos perseguidos decir lo mucho que les ayuda saber que los tenemos presentes en nuestras oraciones.

Ayuda a la Iglesia que Sufre nos recuerda las situaciones de emergencia de muchos creyentes e Iglesias y se orienta por la hermosa indicación de Pablo en su Primera Carta a los Corintios: “Cuando un miembro sufre, todos los miembros sufren con él” (12,26).

Para mí, es una de las más bellas descripciones de lo que nuestra fe católica entiende por ‘Iglesia’, que es el cuerpo vivo de Cristo, que tiene muchos miembros que se complementan y dependen unos de otros.

Esta ayuda mutua se da por amor a las personas que sufren y están necesitadas y, al mismo tiempo, como respuesta al gran amor que Dios nos da. Porque nuestra actividad amorosa es poderosa y creíble cuando la realizamos como ‘eco del amor’, a saber, como eco del amor con el que el Dios vivo nos colma una y otra vez.

Les deseo una Cuaresma con actitud de meditación como preparación para el gran regalo de la resurrección del Señor. Aprovecho la oportunidad para agradecerles sinceramente su generosidad como benefactores, y me satisface saber que seguiré en contacto con ustedes.

— Cardenal Kurt Koch
Presidente de Ayuda a la Iglesia que Sufre