Redactora jefe del Informe sobre la libertad religiosa 2025 de ACN: «Si se niega la libertad religiosa a una confesión, pronto se negará también a otras».

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El 22 de agosto se celebra el Día Internacional en Memoria de las Víctimas de Actos de Violencia por Motivos de Religión o Creencias. En vísperas de este día conmemorativo, Marta Petrosillo, redactora jefe del Informe sobre Libertad Religiosa de ACN, habla sobre la próxima edición del informe, que se publicará el 21 de octubre, y sobre la importancia de defender a todas las personas que sufren por su fe.

La idea de sufrir por la propia religión parece una realidad muy lejana para algunos. ¿Sigue siendo un problema que afecta a muchas personas?

De hecho, diría que es una realidad para cientos de millones de personas en todo el mundo. Es importante dedicar este día a las víctimas de este tipo de violencia, para crear conciencia, porque las violaciones de la libertad religiosa afectan y causan sufrimiento a muchas personas, aunque a veces se tiende a pasar por alto este fenómeno.

ACN publica el Informe sobre la libertad religiosa en el mundo, que saldrá a la luz este año. ¿Podría contarnos un poco sobre los antecedentes de este informe?

Se publicó por primera vez en 1999, con el objetivo de concienciar e informar sobre las violaciones de la libertad religiosa. Actualmente se publica cada dos años.

Lo que lo hace especial es que el RFR (por sus siglas en inglés) es el único informe elaborado por una ONG que abarca la situación en todos los países del mundo y para todos los grupos religiosos, porque si se niega la libertad religiosa a un grupo, tarde o temprano también se negará a otros. Y para ACN es importante que la libertad religiosa se conceda por igual a todos.

Una estatua vandalizada en una parroquia de Burkina Faso

El RFR se publicará en octubre. ¿Es demasiado pronto para evaluar si la situación mundial ha mejorado o empeorado desde el último informe?

Desde el inicio del RFR, la situación ha tendido a empeorar y, lamentablemente, se prevé que esta tendencia se mantenga en la próxima edición, especialmente en algunas zonas del mundo.

Cuando hablamos de persecución religiosa, ¿a qué nos referimos exactamente?

Hay tres tipos diferentes de persecución religiosa. En primer lugar, la persecución perpetrada por el Estado; luego, la persecución causada por el extremismo religioso, como los grupos yihadistas; y otro tipo de persecución religiosa es la causada por el nacionalismo étnico-religioso.

¿Y cuáles son los países que más preocupan en este momento?

Uno de los continentes donde la situación, especialmente durante las últimas décadas, ha empeorado considerablemente es África, donde vemos que el extremismo religioso ha crecido mucho. Vemos que muchos grupos yihadistas están perpetrando más ataques, incluso en países donde las relaciones interreligiosas no eran un problema. Tomemos como ejemplo la República Democrática del Congo. Históricamente, no ha habido problemas entre las comunidades religiosas, y la mayoría de la población es cristiana, pero acabamos de ser testigos de un grave atentado contra fieles cristianos. Sin duda, se trata de un fenómeno que se está extendiendo por muchas partes de África y que tiende a propagarse de un país a otro. También está el caso de Burkina Faso, que hace diez años no figuraba entre los países que suscitaban mayor preocupación, pero que hoy en día es, lamentablemente, uno de los lugares del mundo donde se producen más ataques yihadistas.

También hemos observado un empeoramiento de la situación del nacionalismo étnico-religioso en Asia, y Oriente Medio sigue siendo una zona con una gran inestabilidad, lo que también afecta gravemente a la libertad religiosa. Por último, también hemos observado cada vez más violaciones de la libertad religiosa en América Latina.

No es un panorama agradable. ¿Hay algún motivo para la esperanza?

Veo mejoras en la creciente concienciación, tanto de la sociedad civil como de algunos gobiernos, sobre lo que está sucediendo. Esto puede suponer un cambio decisivo para actuar contra la violación de la libertad religiosa. Podemos ver ejemplos de gobiernos que nombran enviados especiales para la libertad religiosa, y muchas organizaciones de la sociedad civil.

¿Hay también motivos para preocuparse por las violaciones de la libertad religiosa en Occidente?

Sin duda alguna. En los últimos años hemos asistido a un aumento de los ataques contra algunos grupos religiosos, actos de vandalismo contra iglesias y un incremento de los episodios antisemitas y antiislámicos a causa de la guerra en Gaza. Además, existe un intento de excluir la religión de la esfera pública, incluyendo lo que el papa Francisco denominó «persecución cortés». También nos preocupa la falta de respeto hacia las objeciones de conciencia de las personas que trabajan en el sector sanitario.

Podría existir el riesgo de que algunos países se enfaden por la cobertura que se les da en el RFR y tomen represalias contra los grupos religiosos. ¿Es eso motivo de preocupación?

El RFR es un espejo, siempre objetivo y basándose en hechos a la hora de evaluar la situación, y esto es muy importante. Citamos claramente las fuentes de cada incidente que informamos. Por supuesto, existe el riesgo de represalias, pero no podemos permanecer en silencio, y creo firmemente que esta es la forma de cambiar las cosas.

Hemos tenido casos como el de Asia Bibi, en el que la comunidad internacional intervino realmente y logró que fuera puesta en libertad. Si no hubiera sido por esa intervención, probablemente seguiría en la cárcel. Por supuesto, se trata de un asunto delicado, pero debemos informar de lo que está sucediendo si con ello podemos mejorar la situación.

La gente leerá el RFR y, por supuesto, muchos se preocuparán mucho por lo que está pasando en el mundo y querrán actuar de alguna manera. ¿Qué pueden hacer?

En mi carrera, he entrevistado a muchas personas que sufren violencia relacionada con su fe, y dicen que no quieren ser olvidadas, por lo que es muy importante mostrarles apoyo. Así que lo primero que la gente puede hacer para ayudar es difundir el mensaje y crear conciencia en su entorno, en el trabajo y entre sus amigos. Esto es realmente clave para cambiar la situación. Y también, por supuesto, el apoyo a través de la oración y el apoyo material.

Por último, no pierdas ninguna oportunidad de defenderlos, a nivel local, a nivel nacional, de cualquier forma que puedas. Porque la libertad religiosa es un derecho humano, pero también es una responsabilidad compartida. Y depende de nosotros hacer posible que este derecho humano tan importante se conceda en todas partes por igual.

—Filipe d’Avillez