El papa León XIV se hace eco de la advertencia de los obispos cubanos sobre el bloqueo de combustible
«Cuba necesita reformas, y estas son cada vez más urgentes, pero lo que no necesita es más angustia y dolor. No más pérdidas de vidas ni luto en las familias cubanas», afirman los obispos de la isla.
Durante el rezo del Ángelus del domingo 1 de febrero, el papa León XIV dijo que ha estado siguiendo «las preocupantes noticias sobre el aumento de las tensiones entre Cuba y los Estados Unidos de América». León XIV se refirió al mensaje publicado por los obispos cubanos tras el anuncio del bloqueo de combustible a la isla, en el que se pide el diálogo entre ambos Estados y se advierte del «peligro real» de que esta medida pueda conducir al «caos social y la violencia».

«://iglesiaquesufre.org/celebracion-post-isis-de-la-navidad/” title=”NC Register: en las Llanuras de Nínive, Ayuda a la Iglesia que Sufre hace su parte en la primera celebración post-ISIS de la Navidad” data-wpil-keyword-link=”linked” data-wpil-monitor-id=”951453″>Iglesia que Sufre (ACN) hace un llamado a sus benefactores, amigos y socios de proyectos en todo el mundo para que se unan en oración con el Papa y los obispos cubanos durante esta crisis. Como suplicó el Papa León XIV desde el Vaticano: «¡Que la Virgen de la Caridad del Cobre ayude y proteja a todos los hijos de esa querida tierra!».
Las palabras del Papa llegan en un momento delicado. Las relaciones entre Estados Unidos y Cuba se han vuelto tensas tras la orden de Donald Trump, el 29 de enero de 2026, de sancionar a los países que suministran petróleo a Cuba.
La declaración de los obispos se leyó el pasado fin de semana en todas las misas celebradas en la isla. «.
Los obispos reconocen que «Cuba necesita reformas, y estas son cada vez más urgentes, pero lo que no necesita es más angustia y dolor. No más pérdidas de vidas ni lutos en las familias cubanas. ¡Ya hemos tenido suficiente de esto en nuestra historia reciente!». También añaden: «Queremos y esperamos una Cuba nueva, próspera y feliz, pero no a costa del sufrimiento de los pobres, los ancianos, los enfermos y los niños del país». En su mensaje, los obispos cubanos citan el mensaje de despedida de Juan Pablo II desde Cuba el 25 de enero de 1998, «que sigue siendo sorprendentemente actual», y en el que denunciaba como «éticamente injustas e inaceptables» todas las «medidas económicas opresivas (…) impuestas desde fuera del país», describiéndolas como una fuente de «pobreza material y moral».
Los prelados expresan su esperanza de que «los gobiernos sean capaces de resolver sus desacuerdos y conflictos mediante el diálogo y la diplomacia, en lugar de la coacción o la guerra».
El mensaje está dirigido a «todos los cubanos de buena voluntad» y recuerda la invitación realizada durante el Jubileo de la Esperanza, el 15 de junio de 2025, «a todos, pero especialmente a aquellos que tienen mayores responsabilidades a la hora de tomar decisiones por el bien de la nación», en la que los obispos afirmaban que era «momento de crear un clima libre de presiones o condiciones internas o externas, en el que se puedan llevar a cabo los cambios estructurales, sociales, económicos y políticos que Cuba necesita».
Los obispos esbozan un modelo de convivencia nacional, pidiendo que «el bien de Cuba se anteponga a los intereses personales» y que «Cuba se abra a su propio pueblo, a todos los cubanos, sin exclusiones ni estrategias que busquen beneficiar solo a unos pocos». Afirman que «el respeto a la dignidad y la libertad personales no puede estar sujeto ni condicionado por las variables de los conflictos externos», y destacan «las importantes contribuciones de un ambiente saludable de pluralidad y respeto mutuo a la distensión internacional y al intercambio fructífero».
Por último, los obispos afirman que la Iglesia está dispuesta, «si se le solicita, a contribuir a reducir los niveles de hostilidad entre las partes y a crear espacios de cooperación productiva para el bien común».
ACN ha reiterado su histórica relación cercana con Cuba, que se ha mantenido durante décadas mediante proyectos pastorales, de formación y de ayuda de emergencia, que permiten a la Iglesia seguir acompañando al pueblo cubano, a pesar de las graves dificultades económicas y sociales. La fundación destaca que su apoyo tiene como objetivo garantizar que la Iglesia pueda seguir consolando, mediando y sirviendo a los más vulnerables, especialmente a los ancianos, los enfermos y las familias pobres.
Durante una campaña de ayuda en septiembre de 2024, el expresidente de la Conferencia Episcopal Cubana, monseñor Emilio Aranguren, obispo de Holguín, agradeció públicamente a la organización su firme compromiso con el país, afirmando que «ACN ha sido un fiel apoyo de la Iglesia en Cuba, no solo en términos materiales, sino también a través de su cercanía, oración y esperanza en los momentos más difíciles». Ante esta última crisis, la organización renueva este compromiso, uniéndose a los llamamientos del papa León y de los obispos cubanos, con la esperanza de que el diálogo, la paz y el bien del pueblo sigan siendo primordiales.
– Xavi Burgos