“Lo que hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”.

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Apoya la labor pastoral de las hermanas misioneras combonianas en Etiopía

Benishangul-Gumuz es una región pobre y subdesarrollada del noroeste de Etiopía, en la frontera con Sudán. Hogar de los grupos étnicos gumuz y agaw, la mayoría de la población local todavía sigue las religiones africanas paganas tradicionales y sus vidas se ven ensombrecidas por diversas supersticiones. Los gumuz creen que la sangre de una mujer en el parto traerá una maldición sobre ellos, por lo que toda mujer embarazada debe abandonar su aldea, ir a un lugar aislado y traer a su hijo al mundo sola y sin ayuda. Muchos mueren como resultado de esa práctica.

Hace 18 años, los miembros de la tribu gumuz fueron bautizados por primera vez. Desde entonces, ha habido un continuo y creciente interés en la fe católica en Etiopía. Cada año, el número de bautismos aumenta, incluso en algunas de las aldeas más remotas. En particular, los niños y jóvenes se sienten atraídos por el catolicismo.Etiopia

Con los adultos, especialmente los hombres, es más difícil, porque la poligamia se practica ampliamente entre ellos. Un hombre que elige ser bautizado ya no puede vivir con varias esposas. En cambio, muchas mujeres han abrazado la fe, encontrando en el Evangelio una fuente de liberación. Pero estas personas están solo al principio de su viaje espiritual y necesitan apoyo pastoral.

Las hermanas misioneras combonianas están trabajando arduamente aquí. Preparan catecúmenos para la recepción del Bautismo y a los novios para el Santo Matrimonio. Además, celebran varios encuentros para fortalecer la fe de la gente en su capilla. 

Las hermanas necesitan, urgentemente, más material para la catequesis y la formación de los catequistas. También necesitan pagar el mantenimiento del auto que usan para viajar a los pueblos y terminar de construir una capilla para que los fieles tengan un lugar para reunirse y rezar cuando llegue la temporada de lluvias.

Ayuda a la Iglesia que Sufre, con una contribución de 7.700 dólares, se ofreció a colaborar con las hermanas en su labor pastoral. 

¿Las ayudarás a que sea posible atender de la mejor manera esta humilde región de Etiopía?

Estamos seguros de que te recordarán en sus oraciones.

Ayuda a la Iglesia que Sufre se compromete a invertir los fondos donde tengan el mayor impacto para la Iglesia a la que servimos. Las donaciones a los proyectos de Ayuda a la Iglesia que Sufre se utilizarán en los programas que más lo necesiten para ayudar a mantener viva la fe.

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Palabras de consuelo y esperanza

“Esta breve nota es para hacerles saber que nosotros, los monjes de Sri Lanka, rezamos por el mundo entero todos los días de 7:30 pm a 8:30 pm ante el Santísimo Sacramento. Y mientras rezamos por el mundo entero, no nos hemos olvidado de usted en ACN; usted y sus seres queridos también son recordados de manera especial. Rezamos para que el Buen Señor los proteja a ustedes, sus seres queridos, de esta pandemia, ya que creemos en un Dios que es bueno”.