Líbano: La gente se siente «deshumanizada» mientras el país sufre los bombardeos

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La gente se siente “asustada, enojada y triste” después de que más de 100 bombas cayeran sobre Beirut en una sola noche, destrozando cualquier sensación de seguridad que les quedara a quienes siguen viviendo en sus hogares, según ha declarado un trabajador humanitario.

Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) lanzaron una oleada masiva de ataques contra Beirut el 8 de abril, que causaron la muerte de al menos 254 personas y dejaron más de 2000 heridos.

Tras el anuncio del presidente de EE. UU., Donald Trump, de un alto el fuego con Irán el 7 de abril, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, dijo que “no hay alto el fuego en el Líbano” y que su país continuaría “atacando a Hezbolá con toda su fuerza”.

Marielle Boutros, coordinadora de proyectos de Ayuda a la Iglesia que Sufre (ACN) que vive y trabaja en el este de Beirut, dijo que la gente creía estar a salvo en sus propios hogares cuando explotaron las bombas. “Hace dos días, cayeron más de 100 bombas sobre Beirut”, dijo Boutros en una entrevista con ACN-UK: “fue aquí y allá, no solo en el sur de la capital, sino en toda la ciudad; se podían oír las bombas desde nuestra oficina. 

Marielle Boutros, coordinadora de proyectos en el Líbano de ACN. ©ACN

 

Algunas zonas no habían sido atacadas anteriormente, por lo que la gente pensaba que estaba a salvo, pero en realidad no lo estaba. Daba miedo, provocaba ira, provocaba tristeza, sobre todo cuando te enteras de que en otros lugares se ha declarado un alto el fuego. Fue realmente trágico”.

PROYECTOS EN EL LÍBANO DE ACN

El frágil alto el fuego entre Hezbolá e Israel, establecido en 2024, se rompió el 28 de febrero, después de que un ataque estadounidense-israelí contra Irán matara al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei.

Desde entonces, más de 1.800 personas han perdido la vida —entre ellas, unos 120 niños— y otras 6.000 han resultado heridas, según el Ministerio de Salud libanés.

Las tropas israelíes han evacuado amplias zonas de las aldeas del sur en su intento por tomar el control de las fronteras. El 31 de marzo, el Ejército libanés se retiró de Rmeich y Ein Ebel, las dos aldeas cristianas del sur del Líbano que ahora quedarán en la zona de amortiguación de Israel. Boutros dijo que cada día trae consigo una mezcla de alivio y dolor “sientes que te están deshumanizando” y además que:

“Llamas a tus familiares y te alivias al saber que están bien, pero luego hay 200 muertos y casi 2,000 heridos, no te sientes seguro. Algunas de las víctimas estaban en sus casas, en un lugar seguro y reconfortante, y fueron bombardeadas.

Tienes que lidiar con la ansiedad, los miedos y la culpa que se han acumulado en los últimos años. Para mí, esto es lo peor: cuando te sientes aliviada de que no sea tu familia,

pero hay familias en el terreno que han muerto.

Tenemos la presión de seguir con nuestra vida cotidiana porque no podemos permitirnos el lujo de no hacerlo debido a la crisis económica. No estamos bien, estamos sobreviviendo, pero en el fondo de nuestro corazón todos deseamos que esta pesadilla termine de alguna manera”.

Boutros señaló que ACN tiene varios proyectos en el Líbano, entre ellos el apoyo en el sur del país con paquetes de alimentos y asistencia médica. La organización benéfica pontificia ha proporcionado combustible a las familias desplazadas que viven en centros de la Iglesia, así como apoyo psicológico y tratamiento de traumas para los niños.

Afirmó que los programas escolares de la organización y el apoyo a las iglesias son fundamentales. “En este momento, las escuelas del sur del Líbano no están funcionando”, dijo Boutros:

“Algunas de ellas están impartiendo clases en línea y hay que pagar a los maestros. Esta es una verdadera emergencia. No podemos permitirnos detener la educación nuevamente. Las escuelas cerraron en 2019 y durante la pandemia de COVID-19, y luego vino una crisis económica.

El sistema escolar en el Líbano es muy importante para la población, ya que es una fortaleza para el pueblo libanés. Después de graduarse, salen del país para continuar sus

estudios. No pueden permitirse que cierren”.

Para la Iglesia también es muy importante, ya que es donde se imparte el catecismo. Es un lugar para las misiones, para la predicación, para transmitir los valores cristianos y vivirlos, “estos son elementos clave para la sociedad aquí”.

Boutros pidió oraciones: “Si la gente puede orar por nosotros… Cada día se vuelve más difícil, pero se nota que las oraciones dan resultado”, dijo. “Al fin y al cabo, nuestro Dios es un Dios que resucitó, Él venció a la muerte y podemos confiar en un Dios así”.

–Nathalie Raffray