Nigeria: Llamamiento a la beatificación de las víctimas del terrorismo

Un año después del atentado contra la iglesia de San Francisco Javier en Ondo, Nigeria, ninguno de los culpables ha comparecido ante la justicia. Pero las víctimas llevan sus cicatrices como “insignias de honor”, y su fe es tan fuerte como siempre.

Un sacerdote nigeriano ha pedido la beatificación de unos 40 cristianos que murieron en un atentado contra la parroquia de San Francisco Javier en Ondo, Nigeria, el 5 de junio de 2022. El ataque, que se conoció como la masacre del domingo de Pentecostés, también hirió a decenas de cristianos, muchos de los cuales quedaron con discapacidades permanentes.

Un año después, en una entrevista concedida a Ayuda a la Iglesia que Suftre (ACN), el padre Emmanuel Faweh, rector del Instituto San Alberto de Nigeria, se ha mostrado a favor de la beatificación. “Para mí, como sacerdote de la Iglesia Católica Romana, no sería una mala idea porque murieron profesando su fe”.

Murieron mientras adoraban a Dios en su propia casa, así que [la beatificación] contribuiría mucho a fortalecer la fe de quienes la practican en zonas asoladas por la guerra, o en lugares como el norte de Nigeria, donde la mayoría de los cristianos son perseguidos”.

Los testimonios de los supervivientes, que ACN publicó poco después del trágico suceso, son desgarradores y señalan la extrema violencia y malicia de los terroristas.

El atentado contra San Francisco Javier fue uno de los muchos ataques contra vidas y propiedades cristianas en Nigeria, perpetrados por grupos terroristas islamistas, bandidos armados y miembros de la tribu étnica fulani. Sus objetivos son expulsar a los cristianos de las tierras fértiles del centro de Nigeria e imponer el dominio islámico en los estados del norte, de mayoría musulmana. El hecho de que Ondo esté en el oeste, una región que no suele ser objeto de ataques, es aún más preocupante, porque indica que los terroristas pueden estar ampliando su radio de acción. Pero, según el padre Emmanuel, si los terroristas responsables de la masacre del domingo de Pentecostés querían atemorizar a los cristianos o debilitar su fe, han fracasado.

Padre Faweh

“Algunas de las víctimas todavía llevan sus cicatrices, y las llaman su marca de honor, un recordatorio de que su fe superará cualquier tipo de ataque”, dijo a ACN, citando a una víctima que asistió a la celebración de la reapertura de la parroquia la pasada Pascua. “Mientras se celebraba, una de las supervivientes, una enfermera que perdió las dos piernas y un ojo, se llenó de alegría y gratitud, y dijo: ‘He venido con mis cicatrices como insignia de honor, y no hay nada sobre la faz de la Tierra que haga que mi fe decaiga'”.

“Recordamos este atentado con sentimientos encontrados. Hay gratitud porque, a pesar de todo lo que ocurre, la gente sigue profesando su fe, pero también hay dolor, dolor porque el gobierno, cuya única responsabilidad es la protección de la vida y la propiedad, no haya perseguido a los criminales que desencadenaron este ataque contra personas muy inocentes”, dijo el rector del Instituto San Alberto, repitiendo llamamientos a la acción ya realizados por otros líderes de la Iglesia.

La justicia en este caso y en muchos otros se ha retrasado mucho, pero la comunidad cristiana tiene la esperanza de que el nuevo gobierno, que juró su cargo el 29 de mayo, cambie las cosas. “Rezamos y esperamos que el actual gobierno sea capaz de consolidar la lucha contra el terrorismo. Que este gobierno tenga la voluntad de nombrar a quienes patrocinan a estos terroristas, y perseguirlos, para desalentar estos ataques y a quienes ganan dinero con ellos.”

Mientras tanto, dijo el sacerdote a ACN, “seguiremos esperanzados y centrados, y nada nos va a disuadir de adorar a nuestro Dios en verdad y en Espíritu.”

—Filipe d’Avillez